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lunes, 3 de mayo de 2010

ENTENDER LA GLOBALIZACIÓN CULTURAL: UN INTENTO.




“solo difieren las semejanzas”
“solo las diferencias se parecen”
     C. Levi-Strauss

Me plantearon que escribiera sobre la globalización cultural y como entenderla. El reto planteado  es por su amplitud, y por la amplitud de temas ( políticos, económicos, antropológicos, culturales, sociológicos, psicológicos, filosóficos, etc. ) incluidos en el debate sobre la globalización y la cultura, difícil de abordar en 4 o 5 páginas si no se hace centrándose solo en alguno de los aspectos de los que hemos tenido la oportunidad de reflexionar siguiendo el texto del profesor Tulio Hernández.
Por mi parte voy a centrarme en los aspectos que tienen que ver con los cambios que se han producido en la industria cultural en este proceso de globalización.
Dice Margulis, en su texto Globalización y Cultura, que la expansión internacional está implícita en la dinámica del capitalismo y acompaña su evolución histórica, incluyendo los procesos de acumulación que dieron lugar al desarrollo de este modo de producción
Y en el texto del profesor Tulio Hernández, Cultura y globalización, diversidad y homogeneización encontramos similar análisis del capitalismo al hablar de internacionalización como el aumento de la extensión geográfica de las actividades económicas más allá de las fronteras nacionales.
Leer ambos textos y el libro de Vicente Verdú Capitalismo Funeral invita a preguntarse si realmente el panorama mundial ha cambiado tanto con respecto a hace 70 u 80 años. Quiero decir, ahora, en el año 2010 estamos atravesando una de las crisis económicas con más turbulencias de las que se recuerdan en el imaginario colectivo ( esa comprensión de la que habla el profesor Tulio Hernández, citando a Ashford, que va formando nuestras nuevas regencias, identidades y formas de comprender el mundo ), pero si analizamos la historia reciente tenemos que preguntarnos  si realmente la anterior crisis que recordamos, ya parte también de nuestra cultura histórica,  la crisis del 29, fue tan distinta a esta.
Hace unos meses escribí en mi blog, citando a Vicente Verdú, y siguiendo su pensamiento, lo siguiente:

El New Deal (Nuevo Trato, como se traduciría al español) fue un conjunto de medidas económicas puestas en marcha por el Presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt entre 1933 y 1937, para actuar de forma enérgica sobre lo que se consideraban las causas de la grave crisis económica de 1929.

A principios de los años 30, como parte del New Deal, el presidente Roosevelt, además de medidas económicas de todo tipo para ayudar a los más necesitados, diseñó un proyecto, el llamado Federal Art Proyect, que proporcionó trabajo a gran cantidad de artistas. Pintores que después fueron célebres como Jackson Pollock, Mark Rothko o Arshile Gorki se beneficiaron de esta atmósfera liberal y de las ayudas del Gobierno, y a ellos se unieron después Willem de Kooning, Robert Motherwell, Clyfford Still y Adolph Gottlieb, que acabaron componiendo el "expresionismo abstracto".

¿ Qué hubiera pasado con estos artistas y todo el capital y trabajo que han supuesto en el mundo si Roosevelt no hubiera considerado esencial la cultura en momentos de crisis y no hubiera puesto en marcha el Federal Art Proyect? ¿ Puede ser extrapolable esta situación a la actual?
Estoy convencida de que sí, y por eso creo que el Gobierno ( los gobiernos en general ) no deben caer en el discurso fácil de quitar el dinero de los presupuestos de cultura porque es una María, porque es lo fácil y porque es lo que se ha venido haciendo por inercia.

Pueden decirme que no hay similitudes entre aquella época y aquella crisis de 1929 y la nuestra de ahora, pero sí las hay, y han sido analizadas por muchos expertos en los últimos meses; en ambos casos, y solo a modo de ejemplo puntual, en los años anteriores a la crisis del 29, desde comienzos del siglo XX, incluso durante la Gran Guerra ( o primera Guerra Mundial ), se registró una revolución tecnológica ( distinta pero ) que recuerda a la transformación de las tecnologías de la información y la comunicación de estos primeros años del siglo XXI.”

Y digamos que esta es mi hipótesis, que a pesar de todo, las cosas no han cambiado tanto, y la Historia tiene un hilo que podemos seguir y que puede ayudarnos a entender lo que nos está ocurriendo ahora con la globalización, y en concreto con la globalización y la cultura. Para desarrollar este punto voy a apoyarme en algunas ideas y referencias del libro el capitalismo funeral de Vicente Verdú y en otras referencias incluidas en los libros de Martín Barbero y García Canclini.
El profesor Tulio Hernández señala las últimas cifras disponibles de la UNESCO sobre los intercambios comerciales de productos culturales y concluye afirmando que, en EEUU, las mercancías culturales y del entretenimiento se convirtieron, en las dos últimas décadas del siglo XX, en el primer sector de exportación por encima de sectores económicos tradicionales como la agricultura, la industria automotriz, la aeroespacial y la defensa. Hemos llegado al movimiento de productos culturales a escala planetaria, y por tanto las influencias culturales también vuelan a escala planetaria, internacional ( más intercambios económicos y culturales ) y mundialmente ( proceso  resultante de la intensificación de los contactos que  hace que las culturas convivan y se mezclen ).
La cuestión que creo que es más importante analizar aquí no es sí se ha incrementado o no el movimiento y compra-venta de productos culturales, sino el cómo ha ocurrido este fenómeno, y cómo la globalización ha cambiado la industria cultural de manera –aquí sí- radical, industrias que ahora funcionan como una unidad en tiempo real a escala planetaria, económica y técnicamente.
Vicente Verdú lo explica magistralmente al contarnos su teoría de que lo que realmente se está produciendo en la cultura es una revolución horizontal donde mandan más los ciudadanos y sus gustos que las empresas y sus imposiciones.  Vicente Verdú señala que con la irrupción sigilosa de Internet en nuestras vidas, el boca a boca, el rumor y la influencia de las opiniones de nuestros iguales han vuelto a tener más importancia que –por ejemplo- las grandes campañas publicitarias de las grandes compañías y que esto ha llevado a situaciones culturales ( o de la industria cultural, como prefiera cada lector entenderlo ) como las siguientes:
El blogging, las redes sociales, los podcasting, en resumen, todos los nuevos métodos online, , son los medios a través de los cuales circulan las tendencias a superescala planetaria y con gran velocidad, celeridad, ligereza y precisión.
Las grandes instituciones del pasado ya no tienen tanta influencia en nuestras decisiones personales, evoluciona, pero esas grandes instituciones del pasado, los gobiernos nacionales, los parlamentos nacionales, las grandes empresas multinacionales, lo hacen sesgadamente, escoradamente, se desploman lentamente pero con una gran –y a veces eficaz- resistencia al cambio. Les falta visión holística y estratégica.
Se elimina la intermediación, con las consecuencias económicas y culturales que eso conlleva, porque Internet permite las conexiones directas a escala planetaria.

Grupos de música como Radiohead, que publicó su séptimo álbum, In rainbows, en octubre de 2008, colocando el disco en Internet y sin mediación de discográfica alguna. Los fans podían comprarlo al precio que consideraran oportuno y en una semana se descargaron hasta 3 millones de copias. Grupos musicales con actuaciones como esta han puesto la industria discográfica en una situación delicada, ya que esta ahora no añade nada a la cadena de valor de la música grabada y eso lleva a los grupos musicales a salirse del sistema.

Y se quiera o no, guste o no, esto es lo que está pasando en la música y al respecto creo que los defensores a ultranza del sistema actual de protección de derechos deberían hacer recapitulación total, poner la discusión del revés, y volver a empezar a pensar y repensar qué es lo que hay que proteger y cómo, porque si todo está cambiando las cosas no pueden seguir con los mismos esquemas de protección de derechos de principios de siglo. Aquí puede que sí que se haya roto el hilo de la historia.

En la industria editorial la consecuencia de la globalización se hace visible en datos como el siguiente: la mayor editorial del mundo no es ya Ramdon House, sino Lulu.com. Se imprime bajo demanda y el autor decide si la descarga es gratuita o no. El autor se lleva el 80% de los beneficios ( ¡en lugar del 10% de la industria editorial tradicional! ).

Respecto al cine, Netflix, la mayor DVDteca del mundo, contaba en 2009 con unos ocho millones de abonados y, como en los libros, en los portales de música y en todo lo demás, los usuarios puntúan las obras para facilitar la orientación a otros clientes. Y a las empresas.
Paralelamente la revolución se va extendiendo también a la pintura y la escultura, y a las artes plásticas y visuales en general, y los artistas sortean a los galeristas y acuden directamente a las nuevas subastas organizadas en la red, como Artelista, o en la propia Vegap.

Y cada día nos llegan invenciones imaginativas que siguen cambiando el orden de las cosas de antes de la red.

Cuando reflexionamos sobre estos ejemplos, datos ciertos del mercado, es cuando, y ahora volviendo al texto del profesor Tulio Hernández, podemos empezar a atisbar qué puede estar ocurriendo ahora con la identidad, ahora la identidad no rechaza lo exógeno y extranjero, sino que se forma de manera podríamos decir que “internacional” ( en el sentido estudiado de internalización como el aumento de la extensión geográfica de las actividades económicas más allá de las fronteras nacionales, y ahora también más allá de las fronteras de las grandes empresas tradicionales ). La identidad tiene –por fuerza mayor- que estar siendo afectada por la simultaneidad de acontecimientos, la instantaneidad, la transparencia de la red, el simulacro de la realidad que a veces supone, etc.

Y siguiendo con esta reflexión llegamos a otra: lo que puede hacer que se pierda diversidad cultural en la actualidad o que la diversidad de toda la cultura que existe hoy en el mundo no llegue a todos los habitantes de la Tierra está en relación directa con el acceso a las nuevas tecnologías de la información. En el problema cultural que se ha dado en llamar brecha digital. Pero esa es otra historia de la cultura, que como la historia de lo que está ocurriendo con la identidad, que no cabe en un texto de 4 páginas y media.

Fuentes:
1.-Margulis, M. Globalización y cultura.
2.-Verdú,V. El capitalismo funeral ( 2009 ),España, Anagrama.
3.-Martín Barbero,J. Pensar la globalización desde la cultura.
4.-Hernández,T. Cultura y globalización, diversidad y homogeneización.
5.-García Canclini, N.( 1999 ) La globalización imaginada. México.Paidos.
6.-http://dulcexerach.blogspot.com
7.-Esteban Penelas,J.L. Superlugares, los espacios inter-media.(2007). Rueda, España.
8.-http://www.fsoc.uba.ar/Publicaciones.





3 comentarios:

Un tipo normal dijo...

Me gusta tu reflexión.Es seria y rigurosa.Tal vez hablas mucho del 29 y aquella crisis y a mi me parezca que no son tan iguales, pero me has hecho pensar, y puede que tengas razón y que tampoco hayamos cambiado tanto en lo básico.Gracias por estar ahí,siempre cercana.Ojalá más políticos tuvieran tiempo para la reflexión.

Hernando Alvarez dijo...

Estoy de acuerdo en que no hemos cambiado tanto y que los datos previos a la crisis del 29 tienen bastante similitud con lo que ocurrió antes de esta crisis de 2008.

David Gómez Sedas dijo...

Gracias!! Tenia que hacer un comentario de texto de la globalización y he usado tu texto. Bastante de acuerdo con lo que indicas en el texto pero creo que aunque el Federal Art Proyect no se hubiera creado estariamos en la misma situación