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domingo, 17 de mayo de 2009

¿ Debatimos sobre las declaraciones de Luis Morera? ¿ Es tiempo de pedir reconocimiento de lo que sucedió en Canarias durante la conquista?

LUIS MORERA OPINA QUE:

"Reivindica la memoria histórica, pero en este caso la de la Islas,que pasa por el reconocimiento de lo que sucedió en Canarias en el tiempo en el que se estuvieron conquistando las Islas, recordando especialmente que no fue precisamente un proceso pacífico sino tortuoso y difícil, sangriento y lleno de humillaciones para quienes eran los pobladores originarios del Archipiélago. Algo que, para él, todavía duele.

La visión que este creador, alma de Taburiente, tiene de la política canaria es tan crítica y peculiar como él mismo, pues la interpreta como fruto "de una pérdida de identidad, de un olvido de la memoria de nuestros ancestros, un reflejo del deterioro del territorio". Que se invierta sólo lo mínimo en cultura le parece una de las principales consecuencias de cómo se hace la política en las Islas. Unas islas donde "hay más interés en hacer campos de golf que en la reflexión, y eso es pan para hoy y hambre para mañana, porque luego el campo de verdad, el que se cultiva, está abandonado".

25 comentarios:

Dulce Xerach dijo...

Luis Morera también dice lo siguiente:

"Si tuviese la oportunidad de intervenir en el Parlamento de Canarias, Morera reclamaría "ahora que se puede, debido a la Ley de Memoria Histórica, que España se disculpe por el genocidio de toda una raza porque aquí no había monos, había seres humanos que sufrieron lo indecible aquella conquista feroz".
La prueba del absoluto olvido de la Historia la encuentra "en el hecho de que un Parlamento permita que se procesione el Pendón de la Conquista, siendo como es el símbolo de aquella terrible represión que llevó a muchos a tirarse desde los riscos". "Ese dolor -continúa- es nuestro dolor y ahora es el momento de que Canarias cure su herida" con la Ley de Memoria Histórica, "para que de una vez por todas se acabe el eterno enconamiento entre Canarias y España".

Y a mi me gustaría conocer la opinión de ustedes. Porque no sé si la España de hoy es realmente heredera de aquella España de los siglos quince y dieciseis. Y si entonces, eso tendría hoy sentido. No lo sé, tengo dudas y creo que es un tema de debate porque tampoco creo que debamos renunciar a su discusión y tratamiento.

el polonio dijo...

Querida Dulce,por lo que leo del S.Morera parece que se olvida que posiblemente algun antepasado suyo cargaba el mosqueton,por lo tanto que empiese por pedir perdon el.

MacNolo dijo...

Pues yo creo que Luis Morera, con todo el respeto que merece por lo que significa "Taburiente", da una opinión llena de tópicos y mitos acerca de la Historia de Canarias, que habría que desterrar. Para empezar, conceptos como "España" y "Canarias" son difícilmente aplicables. En todo caso, habría que hablar de la Corona de Castilla por parte de los conquistadores. Y, a renglón seguido, se pretende colar de rondón el concepto de "Canarias". No existía una sociedad canaria aborigen, un concepto o una identidad unitarios antes de la conquista. Existían siete sociedades distintas, con distintos niveles de desarrollo, que alcanzaban su punto culminante en Gran Canaria, donde puede hablarse de una organización social y política propias de un proto-Estado. Reducirlo a términos de "ellos" y de "nosotros" es uno de esos mitos del pasado con los que se intenta vender una moto en el presente. Si desciende uno al detalle de lo que fue la conquista de, por ejemplo, Tenerife ¿deben pedir perdón los grancanarios que vinieron junto a Alonso Fernández de Lugo y se establecieron en la isla picuda? Ítem más: el llamado "pendón de la conquista" ni siquiera es eso, como quedó acreditado hace ya bastantes años, en el caso de La Laguna, lo que motivó su retirada y su sustitución por el emblema que Juana la Loca concedió a la ciudad a principios del S. XVI. Las palabras de Luis Morera me parecen inadecuadas, en el sentido de crear una polémica de "nosotros y ellos", de "buenos y malos", de levantar unas barreras donde no debe de haberlas, de contribuir a ese enconamiento del que habla don Luis. Además, ya puestos a pedir disculpas, mi estimada Dulce, deberíamos hacerlo tú, yo y el propio Luis Morera, que somos, como todos los canarios, el resultado de esa conquista. Estamos aquí y somos de Canarias porque alguno de nuestros antepasados decidió establecerse aquí y emparentó (o no) con descendientes de los aborígenes. Una vez, un mejicano le dijo a una buena amiga mía que ella debía pedirle perdón a él por la conquista de Cortés. Ella le respondió tranquilamente que, en todo caso, debía ser él, dado que no era indígena genuino, el que tenía que pedir perdón a los mexicas, que los ancestros de ella se habían quedado tranquilamente destripando terrones en Andalucía.

La conquista de las islas, igual que todas las conquistas, tiene poco de glorioso y mucho de genocidio. No debemos olvidar, porque no debemos permitir que se repita en ninguna parte del mundo. Hay que recordar, pero no conmemorar ninguna batalla, guerra o acontecimiento bélico. No vale eso de quejarse de las que celebran "los otros" (léase lo de La Laguna) y lanzar las campanas al vuelo cuando las celebran los míos (léase lo de la Matanza de Acentejo). Con la perspectiva de ese pasado, trabajemos en el presente, porque si bien el pasado nos define, tampoco podemos dejar que se convierta en una piedra. En resumidas cuentas, las declaraciones de Luis Morera me parecen ésas del tipo que quieren crear un problema donde no lo hay, y dicho desde el respeto a la persona y desde su importancia cultural (aunque la música de Taburiente nunca me ha gustado), creo que don Luis se ha dejado llevar por los mitos que anidan en todo nacionalismo y que contribuyen a hacer de pegamento en ciertos colectivos. Pero no se pueden construir políticas ni planteamientos reales a partir de los mitos.

Francisco V. dijo...

Es evidentemente un tema complejo.
Entre (a) la versión que busca una pretendida objetividad y neutralidad - que no existe pero que tiene rédito político - que explota mitos como el de la total exterminio de la cultura y genética aborigen, y la versión del (b) indigenismo guanche de Luis me quedo con la segunda.

Nadie puede reclamar una pretendida y única versión porque en las versiones de la historia se esconde grandes dosis reconstrucción y de presuposición. Los hay que piden perdón por sospechar que hay un sustrato originario canario que se ha mantenido y que se combina con otros temas más universales. Esto si produce dolor.

En la formación de la identidad de los pueblos juegan varios factores: (a) Una versión de la historia realizada e idealizada a través e la interpretación “sui generis “de los hechos, y (b) un afloramiento cultural propio que emerge del estilo de vida recurrente que a lo largo del tiempo – de la historia como lo que hacen los que viven aquí - que se ha ido depositado en nuestra habla y personalidad. Eso es ser canario para mi; posiblemente encuentre su expresión en el acento con que hablamos o en las inflexiones del lenguaje porque expresan la herencia de una forma de vida muy arraigada. Ese substrato no nos viene de la península. Por supuesto, lo anterior no significa negar al otro o rechazar una perspectiva más cosmopolita.

En los tiempos en los que se pone la preposición Mc hasta en los nombres no es de extrañar que cause hilaridad propuesta de recuperar y/o proclamar una identidad originaria basal desde la conquista española hasta ahora. Una interpretación de la historia establece una continuidad entre guanches y actuales canarios es al menos tan válida como la que establece una ruptura antropológica o la globalización como perdida de referencias. Prefiero hablar de diferencias.

Creo, es mi opinión, que Luis no habla como guanche del pasado, sino como palmero del presente que ha decido hacer suya ahora una parte del pasado. ¿Por qué no? Cada pueblo tiene una historia oficial, la que nos han impuesto que es simplemente sesgada y parcial. Usted puede hacer un replanteamiento y de camino asumir que si sus bisabuelos eran canarios, usted tiene más de un 70% del pool genético originario en el siglo XV. Esto es un hecho demostrable y no un discurso ideológico. Aunque no fuese así, si su discurrir biográfico ha transcurrido en estas islas puede asumir también que su identidad expresa una parte de la herencia que le vincula con el pasado.

Mcnolo, hablo con respeto, dispone un argumento que esconde una fatal falacia: primero denominar una lectura distinta como mito y segundo proceder a negar los mitos que no interesan para mantener los suyos implicitamente. Instalado en el recurso habitual que afirma que toda afirmación identitaria supone necesariamente segregación, o el empleo descerebrado de una categorización maniquea del “otro” proclama que detrás de las falsas apariencias todos somos igualitos “per se”.

Ser Canario, sentirse canario emparentado cultural y/o genéticamente con los guaches, ser canario como asunción inteligente del pasado, no es ninguna “coñada”. No voy a proceder a debatir la afirmación de “que procedemos de esa conquista” por excesivamente simplista y lineal, al menos hasta que se indique con precisión tamaña tesis.

Amiga Dulce, me apunto a la tesis de Luis Morera.

Por cierto me encanta Taburiente.

elintenso dijo...

¿Y? No sé qué tiene que ver la reflexión con la conquista de los castellanos. A veces aprovechamos demasiado ríos que no pasan por Valladolid. ¿Los orígenes de las islas? Con respetarlos y conocerlos, es suficiente. No creo que los mitos u orígenes hayan de marcar una corriente de opinión o un futuro de la sociedad de hoy en día. Lo demás, es puro circo.

Federico García Barba dijo...

Mi pregunta es
¿Hasta cuando vamos a estar padeciendo el romanticismo de los mitos aborígenes?
Aquellos nobles guanches, bimbaches y tantos otros que vivían en su idílico vergel haciendo el bien.
Falsedades sobre mentiras.
Si se levantaran de sus tumbas, Pérez Vidal, el Doctor Chil y Naranjo, Bethencourt Alfonso y tantos otros, se regocijarían al comprobar cuanto han perdurado sus ideas y se lamentarían de lo poco que fueron reconocidos en la sociedad canaria de su tiempo.
Pero yo creo que ya está bien. En esta región debemos superar de una vez esa concepción del mundo como “nosotros” y ellos, tan querida de los nacionalismos de vía estrecha. El maniqueísmo no nos lleva a nada positivo.
¿Nosotros quienes somos? ¿Los de mi barrio, los de mi pueblo o los de mi isla?
Yo creo que los canarios tenemos una actitud que va más allá de estas visiones estrechas del mundo.
Si algo nos identifica es que somos esencialmente internacionalistas, ya lo decía siempre Alfonso García Ramos. Nuestra realidad es ese mundo más allá del mar, hacia el cual estamos permanente volcados. Ello es debido a los que hasta aquí han llegado, Bereberes, franceses, italianos, portugueses, castellanos, ingleses, alemanes, nórdicos y, en este momento, senegaleses, guineanos, malienses, etc. Por la emigración a América, por las influencias culturales de tantos sitios y no sigo por que me canso.
Yo creo que debemos aprovechar esa potente energía de la mezcla frente al involucionismo que supone encerrarse en la concha propia. Aunque consideremos muy bonita nuestra isla. Amar tu lugar de nacimiento está bien pero no debe cegarnos.
Debemos entender el mundo con los brazos abiertos y contribuir en lo que podamos. Si no, en caso contrario, este sitio se va a volver inhabitable, como ya ha sucedido en otras ocasiones. Y la alternativa es la emigración de nuevo.
No estoy de acuerdo con Luis Morera y su revanchismo trasnochado que huele a compensación inmerecida.

Pablo dijo...

El bueno de Luis tiene sus razones.

Pero detras de sus declaraciones cabe hacer una interpretación,puesto que el es español y desciende de españoles, que yo sepa por sus apellidos, lo cual no es obice para lo que expresa, es decir, la salvajada que hicieron aqui en canarias, pero puestos a pensar....es que canarias esta a la cola de España en todo,pienso que los politicos locales no han sido para nada defensores de los canarios ni mucho menos. Quiero decir que reivindicar una soberania es una quimera porque ojo, seriamos libres , pero sin un puñetero euro y a expensas de invasiones económicas o políticas de otros lares... otra icongruencia es que los gobiernos de coalición-pp, se dediquen a suprimir ciclos formativos de grado superior,modulos, etc, lo cual no se entiende . si tan defensors de canarias son ¿porque estropean aun mas el panorama educativo? el otro dia oi un chico que estudiaba en san andres administrativo y decian que suprimirian dicho centro, cuando es el único que hay para toda la zona de anaga...suponiendo la dificultad del tiempo y dinero en trasporte, eso por ejemplo, es marginar al canaria y sumirlo en la desesperación y en la ignorancia, y eso lo hace tu gobierno dulce? porque no es el mio .... lo que dice morera es cierto.

MacNolo dijo...

Don Francisco V.: Desde el respeto y el placer que supone un buen debate, creo que yerra usted al considerar que yo niegue los mitos. Simplemente los considero eso, simples mitos y como tales, no se deben lanzar a la realidad. Y creo que precisamente lo que hay que evitar es esto que usted apunta. Yo no he hablado de segregación: he planteado la falacia que supone hablar de "nosotros" y "ellos" en un tiempo que no había ni "nosotros" ni "ellos". Que "ellos" nos hicieron algo a "nosotros" sí plantea el marcar una distancia, el intento de levantar una barrera.

Laura M. dijo...

Esta ley es la que se conoce por Ley de la Memoria Histórica:
"LEY 52/2007, de 26 de diciembre, por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura".

No sé por qué la nombra el señor Morera, nada tiene que ver con la Conquista de las Islas Canarias. Y nada tiene que ver el actual Gobierno de España con la Corona de Castilla. Digo.

un economista dijo...

Lo de Luis es una mariconada

Historiador dijo...

Luis Morera está despistadillo en relación con el tema del pendón, pues realmente se utilizaba para las proclamaciones reales, y el de Santa Cruz de La Palma, por ejemplo, se compró o se fabricó un siglo después de la conquista de la Isla. La dimensión de "bandera de la conquista" se le dio bajo Franco, principalmente.

Respecto al tema del genocidio, el problema es que no sé si la España actual se siente heredera de aquellos "conquistadores".

Es un tema de debate.

juan dijo...

Dulce, dile a Luis Morera:Que se lea "Los abusos de la memoria" de Todorov, editorial Paidós y que no toque los huevos. Si se ha quedado sin temas para estar cabreado, yo le presento a unos cuantos miles de parados.

Dulce Xerach dijo...

¿ Entonces en qué quedamos?

elintenso dijo...

Se puede plantear un debate en el contexto del conocimiento de unos hechos históricos que pasaron en un contexto determinado, allá por dónde acababa la edad media y empezaba el renacimiento. Hoy, año 2009, estos debates sacados de ese contexto parecen coartadas nacionalista cogidas con papel de fumar.

MacNolo dijo...

Mi estimada Dulce:

La cuestión no es en qué quedamos, sino el debate que ha generado en torno a una afirmación vertida por un personaje público (aunque sin cargo público). Resultaría interesante que tú plantearas tu opinión sobre el particular, aunque sólo sea por enriquecer un debate que a mí me ha parecido muy interesante. Yo sigo viendo las afirmaciones de Luis Morera como algo vinculado a un sentimiento personal suyo (en la línea de lo que decía don Francisco V.) Uno puede sentirse más o menos o nada tinerfeño, más o menos o nada canario, más o menos o nada español, etcétera. Ese sentimiento puede venir dado por esos mitos sobre el origen o la unidad de un determinado colectivo (al que a veces se llama pueblo, a veces se llama nación). Sin embargo, lo que yo sigo cuestionando es que, sobre la base de esos mitos, que pueblan todos los nacionalismos, se pretendan construir comportamientos reales. Se habla de España cuando no existía como tal, en el sentido de unidad política (la cual no llegó hasta los decretos de nueva planta de Felipe V, y ni aún así, porque Navarra mantuvo unas singularidades propias hasta bien entrado el S. XIX); se habla de Canarias cuando tampoco existía como tal, cuando está demostrado históricamente (ahí están los estudios de gente como Antonio Tejera Gaspar o Sergio Baucells Mesa) que había siete sociedades distintas. Y, lo más básico y que se ha repetido aquí: no se tiene en cuenta que al final, nosotros somos el resultado de aquel acontecimiento. La cuestión es, mi estimada Dulce ¿pedirías tu perdón en nombre de tus antepasados castellanos? ¿La pediría yo? A nivel personal, yo sé que tengo antepasados aborígenes y sé que tengo antepasados que llegaron con los expedicionarios conquistadores. ¿Me pido perdón a mí mismo? Por eso sigo pensando que la diatriba de "nosotros" y "ellos" o la de "Canarias" y "España" es falsa. Puede justificarse como el sentimiento personal de cada uno de verse así, de sentirse parte de un colectivo y fuera de otro. Esa es una elección personal, y don Luis Morera ha hecho la suya, como cada uno de los aquí presentes ha hecho la propia. Pero otra cosa es pretender imponer una verdad general al resto sobre la base de ese sentimiento, sobre todo cuando no es compartido. Pretender eso implica salir de los sentimientos, abandonar los mitos y centrarse en las realidades de lo que sí sabemos sobre la Historia de Canarias. Y, en todo caso, recordar que la Historia de Canarias abarca todo: lo que había antes del S. XV y lo que quedó después. Pero eso sí, me gustaría conocer la opinión de la anfitriona de la casa.

Iván dijo...

Sinceramente, a mí el asunto me parece bastante más sencillo.

Hay quien dice que los guanches o indígenas canarios desaparecieron sin dejar rastro y no tuvieron ninguna impronta en la conformación de la sociedad canaria posterior. La ciencia argumenta justo lo contrario con claridad. La sociedad indígena no sólo no desapareció sino que tuvo un impacto notable en las sociedades canarias posteriores, al terminar mezclándose con los aportes hispanos, flamencos, genoveses, irlandeses, etc. Por tanto, es de necios hacer como si aquella etapa no formara parte de nuestra historia. El argumento de los apellidos es especialmente endeble: es sabido que a los indígenas, aquí y en Latinoamérica, se los bautizó con el nombre del señor del que pasaban a depender, ¿qué tendrá que ver entonces el apellido en todo esto?

En cuanto a si España se puede identificar con Castilla, estoy de acuerdo en que Morera no se expresa con mucha precisión. La conquista de Canarias la llevó a cabo Castilla. Pero ¿se puede identificar la actual España con el reino castellano? Sin ninguna duda, la propia historiografía española se empeña en atribuir la creación de España a los reyes católicos. ¿Por qué hacer distingos entonces si la propia España se considera hija de aquellos reinos?

Nadie duda de que la conquista de Canarias fue un episodio sangriento, igual que la posterior esclavización y sometimiento por la fuerza de los indígenas. Da igual que Canarias no fuera Canarias sino 7 sociedades distintas. ¿Acaso no eran aquello pueblos con derecho a vivir en paz y libertad?

Entonces, si la etapa indígena es parte de nuestra historia, de nuestro devenir como pueblo; si la España actual se considera heredera de los reinos de Castilla y Aragón; y si la conquista fue cruenta, y el pueblo canario tuvo unos comienzos marcados por la esclavitud y el sometimiento, no me parece nada descabellado pedir que España reconozca que la unión de Canarias a lo que posteriormente sería España fue un episodio cruento y de dominación brutal.

Pedir perdón me parece lógico y normal. También por la conquista de América.

España saldría reforzada, por cierto.

MacNolo dijo...

Yo creo, Iván, que de la misma forma que borras el tópico (incorrecto) de la desaparición de los aborígenes y su no-influencia en el devenir de la sociedad posterior, mantienes otros tópicos que no se sostienen. La "fundación" por los Reyes Católicos no es algo que pase de ser un tópico que, en muchos casos, se debe más a la hagiografía que una Historia sostenible. Castilla y Aragón mantuvieron sus propias instituciones hasta el S. XVIII. Políticamente, España no existe como unidad hasta esa fecha. Las referencias a Hispania o a las Españas de los siglos XVI y XVII son otra cuestión. De la misma forma que en los textos histórico se cita a las "islas de Canaria", sin que pueda hablarse de una unidad política o social. Con lo cual ¿qué sentido tiene que España pida perdón a Canarias, cuando ni una ni otra existían como tales? Y me vuelvo a plantear la siguiente cuestión: ¿quién tendría que plantear el perdón? ¿El Rey Juan Carlos? ¿Las Cortes? ¿El Gobierno? ¿La sociedad? ¿Quién tendría que recibirlo? ¿El Presidente del Gobierno Autónomo? ¿El Parlamento Autónomo? ¿Las momias del museo? Como persona que reconoce que tiene antepasados aborígenes y antepasados que vinieron con los conquistadors, la idea me parece, sinceramente, absurda.

Y en cuanto a lo de pedir perdón por América, yo secundo lo que dijo una buena amiga mía: yo no tengo que pedir perdón; mis padres se quedaron aquí; mis abuelos destripaban terrones aquí. Que pidan perdón aquéllos cuyos ancestros fueron allá y actualmente ocupan puestos de gobierno y de control económico del sitio. Que el perdón bien entendido, empieza por uno mismo.

mdcm dijo...

¿ Debatimos sobre las declaraciones de Luis Morera? ¿ Es tiempo de pedir reconocimiento de lo que sucedió en Canarias durante la conquista?
El debate abierto en tu blog -a instancia tuya-, a partir de las declaraciones de Luis Morera, me parece oportuno para iniciar una revisión de la importancia que la dinámica histórica ha tenido en la configuración de una región como la nuestra y, fundamentalmente, en el peso que ha ejercido en la/s ideología/s nacionalista/s, dominantes políticas en el ejercicio del poder en nuestra historia más reciente. Y lo planteo desde esa perspectiva porque, después de leer los diferentes comentarios que te han llegado, sería insistir en algunos de ellos, pues coincido en que no se pueden comparar los casos del estado vaticano o del gobierno australiano con el proceso de colonización y conquista de las Islas Canarias. Por poner un símil más próximo a la realidad vivida en nuestra región en los siglos XV-XVI, sería lo mismo que pedirle a los italianos -salvando las distancias históricas-, que pidieran perdón a gran parte de los habitantes establecidos en los diferentes países que se configuran en el marco del mediterráneo, la europa central y el área próximo-oriental, como descendientes últimos de aquéllos que fueron arrasados, aniquilados, violados y esclavizados en el proceso de colonización llevado a cabo por la antigua Roma. Creo, además, que la ley de La Memoria Histórica debe ajustarse a la realidad específica que llevó a su promulgación y con la cual estoy totalmente de acuerdo. Sacarla de ese contexto es desnaturalizarla.
Por lo que se refiere a la escasa inversión en Cultura, ahí sí creo posible abrir un debate profundo y que debe orientarse más allá de su aspecto formal. Como considero sería presuntuoso por mi parte ahondar en las distintas parcelas que se integran en eso que llamamos CULTURA, me centraré de manera exclusiva en una que suele considerarse como la cenicienta o que no sabemos si realmente hemos de considerarla implícita en eso que reconocemos bajo el epígrafe de Cultura. Esto es: el Patrimonio Histórico en general y el Arqueológico en particular. Siempre he planteado que resulta totalmente contradictorio un grupo nacionalista que no reivindique su pasado como una de las vías más eficaces para aprehender y trasladar sus posicionamientos teóricos. Incluso, me sorprende no hayan “abusado” en el uso de algunos “elementos distintivos” como identitarios. Más aún cuando en las filas de “tu” partido, ATI, existe un movimiento cada día más fuerte hacia posicionamientos que rayan en un supuesto independentismo…(¿?) centrado en eso que conocen como el “guanchismo”..
Después de haber entendido y sobretodo asumido, desde la Consejería del Cabildo de Tenerife, la necesidad de un conocimiento preciso del pasado insular más remoto (pasamos de largo por la “piedra zanata”), de cara a efectuar la gestión patrimonial más adecuada, llegando incluso a crear una Comisión de Arqueología y Etnografía específica -que desapareció en el momento que tú dejaste el Cabildo-, me gustaría saber tu opinión y señalaras, como ex-Viceconsejera de Cultura, cuáles son realmente los problemas que se plantean desde la administración para ser la única región de este país que carece de una convocatoria reglada a la hora de realizar intervenciones arqueológicas -en el marco de proyectos de investigación-, conducentes al reconocimiento de las sociedades insulares desde los momentos iniciales de la ocupación humana de este territorio hasta la incorporación a la Corona de Castilla. Es evidente su relevancia como paso previo a la activación de los mecanismos adecuados para la divulgación de esa parcela del pasado de nuestra tierra, sustentada sobre bases científicas actuales y que permitan la transmisión de unos conocimientos ajustados a realidades y no sustentados en estimaciones que se transforman, con el paso del tiempo, en los denostados dogmas de fé.

Iván dijo...

Amigo Macnolo:

Yo mismo digo que "Sin ninguna duda, la propia historiografía española se empeña en atribuir la creación de España a los reyes católicos", pero no hago ningún juicio de valor. Efectivamente es un disparate, de "nación española" no se habla propiamente hasta el XIX y la Constitución de Cádiz.

Pero si la propia España promueve ese disparate sobre sí misma, ¿a qué preguntarnos los canarios si la España de hoy se puede identificar con la Castilla de entonces? Si España se identifica con aquellos tiempos sobre una base histórica endeble, es su problema. Pero que asuma las consecuencias: las luces pero también las sombras. No vale quedarse con lo bueno.

La pregunta "¿qué sentido tiene que España pida perdón a Canarias, cuando ni una ni otra existían como tales?" me parece un sofisma en toda regla.
Entrar en disquisiciones jurídico-políticas sobre si Canarias o España existían como entidades de algún tipo es escamotear el debate.
Lo que es indudable es que un pueblo atacó y masacró otro. Si aceptamos que la etapa indígena es parte (y subrayo parte) de lo que somos y de nuestra historia, y si la España de hoy se identifica torticeramente con la Castilla de entonces, me parece lógico concluir que no es descabellado que España reconozca los métodos cruentos con los que impuso su cultura e influencia por el mundo. Desde luego, yo me sentiría mucho mejor formando parte de una España así. Por eso digo que saldrái reforzada.

Pedir perdón lo podría hacer el rey, como jefe del estado que es. Si tuvo estómago para decir que el español es una lengua que nunca se impuso a nadie, también debería tenerlo para reconocer las tropelías de "España" en sus tiempos de "gloria", que tanto gustan los españoles de recordar.

Por cierto, tampoco la población castellana de la época fue responsable de la masacre; se obró a manos de mercenarios, mayormente. ¿Eso la legitima? ¿Eso deja inmaculada la idea de España acuñada a base de mitos y tópicos? Supongo que coincidiremos en que no.

Desde luego que el perdón empieza por uno mismo. Pero nos tenemos que aplicar el cuento todos.

Saludos!

MacNolo dijo...

Amigo Iván:

"La propia España" es un concepto muy amplio. Que determinados sectores (como los vinculados al franquismo) propugnen ese mito no puede hacerse extensivo a todo el conjunto. Extender la etiqueta al conjunto supone darles a esos manipuladores de la Historia un valor y un peso que no deberían tener. Que lo uses como argumento para intentar reforzar tu postura no le da más validez.

Más aún, me parece que lo que es un sofisma es precisamente la pretensión de crear un debate estéril y, dicho sea de paso, falaz. Te centras en una idea que, tú mismo reconoces, es incorrecta para construir una conclusión más a tu gusto que, vuelvo a decirlo, no se sostiene con los datos en la mano. Si España no existía y Canarias no existía, tiene tanto sentido exigir un perdón de España a Canarias como que España lo pidiera a Italia por las tropelías de los romanos. No escamoteo el debate; simplemente, me parece artificioso y, en los tiempos que corren, inútil. La prueba está en que tú mismo te metes en un jardín en cuanto intentas plantear quién tendría que pedir perdón y quién sería responsable. Dices textualmente "un pueblo atacó y masacró a otro" y la frase no puede ser más desafortunada. Primero, porque tomas la parte por el todo e identificas a toda una colectividad con sus gobernantes; la segunda, porque partes de la falacia de identificar a los aborígenes canarios como un solo pueblo, lo cual presenta muchas contradicciones con la realidad de que había siete culturas distintas. Y por cierto, una vez más, por esa regla de tres ¿tiene que pedir Gran Canaria, el pueblo grancanario o el Presidente del Cabildo de Gran Canaria perdón a Tenerife, el pueblo tinerfeño o el Presidente del Cabildo de Tenerife por la presencia de guerreros de la vieja Tamarán en la conquista de la isla picuda? Y por otra parte, si de masacre hablamos ¿a quién hay que pedirle perdón si, según la frase, somos descendientes únicamente de los que vinieron después?

Y, dado que asumes que una parte de la Historia de Canarias es la aborigen, pero la otra es la vinculada a la conquista, si el perdón bien entendido empieza por uno mismo, creo que bien deberías empezar por pedir perdón tú mismo, a no ser que tus antepasados sean cien por cien aborígenes ;) Fuera de bromas, yo creo que lo único que saldría reforzado sería una visión torticera de la Historia, que pretende crear un "nosotros" y un "ellos" con quinientros años de retraso. Personalmente, creo que tiene tanta utilidad como el debate en torno al "Gran" de Gran Canaria.

Iván dijo...

Digo textualmente: "Por cierto, tampoco la población castellana de la época fue responsable de la masacre; se obró a manos de mercenarios, mayormente".

¿Entonces soy yo quien toma la parte por el todo?

¿Hubo matanza y destrucción de una cultura o no la hubo?

Tampoco veo en qué jardín me meto por decir que la petición la tendría que hacer el rey.

Lo que es indudable es que la idea de España se apoya en mitos, apuntalados por la historia que asume una mayoría. La fiesta nacional es el 12 de octubre, descubrimiento de América e inicio del imperio español, nada menos.
¿Por qué no conmemorar como fiesta nacional el nacimiento de una España moderna, democrática? No, España prefiere sus delirios de grandeza y a ellos consagra su fiesta.
Que el descubrimiento de América la unió a Europa y comenzó una nueva era y tal y cual es cierto, y no hay que menospreciarlo. Pero ¿a costa de qué? De conquista cruenta y explotación. Y lo mismo se puede decir de Canarias. Pero esa parte de la historia se nos "olvida" fácilmente.

Lo que es manipular la historia es celebrar el día de la hispanidad como si los indios americanos (o los indígenas canarios, que para el caso da igual) estuvieran esperando a los "españoles" con los brazos abiertos. La conquista no fue un "regalo" de Europa para América, como parece querer conmemorar España.

No hay peor mentira que una verdad a medias.

MacNolo dijo...

Amigo Iván:

Primero dices una cosa, luego dices otra. Primero el todo, luego una parte, luego una parte de la parte. En el texto anterior, lo cierto es que te contradices bastante en ese punto. Mezclas España con Castilla y luego intentas enmendar la plana diciendo que bueno, sólo una parte, para luego volver a generalizar.

Y luego, precisamente por el tema de esos mitos que criticas en un lado, pero que luego abrazas por otro. La idea de España está basada en mitos, pero la idea de Canarias también, y tú al final usas ambos para intentar justificar un perdón que, lo repito, tiene tanto sentido como pedirle a Italia una disculpa por cuanto hicieron los romanos ¿Se masacró "una cultura"? Pues no, porque básicamente, había siete culturas distintas, con unos grados de desarrollo bien marcados, como atestiguan los restos arqueológicos. Y de nuevo, pasas por alto el asunto de la actuación de, por ejemplo, la actuación de aborígenes grancanarios en la conquista de Tenerife, porque choca frontalmente con los mitos en los que basas tu planteamiento. Tres cuartos de lo mismo cuando hablas de "América", cuando hasta el propio término es una acuñación posterior al descubrimiento, como si la mezcla de culturas, colectivos y pueblos que allí había fuera una misma cosa, cuando no era así. Antes de Colón y antes de los europeos también había por allí imperios belicosos con ansias expansionistas. Los europeos, simplemente, vinieron un poco de más lejos. De nuevo, el topicazo de "nosotros y ellos" de "los buenos y los malos". Como bien dices, media verdad es una mentira, pero también se acaba viviendo una cuando se pretenden tomar o exigir decisiones en base a unas ideas cuyo rigor histórico es nulo, al estar basadas en los mitos fundacionales de unos idearios políticos que, como tales, siempre han buscado una visión interesada de la Historia. Y lo dicho previamente: el perdón bien entendido empieza por nosotros mismos, porque debido a la conquista de hace quinientos años largos, tú y yo estamos aquí. No podemos corregir el pasado, pero sí evitar que cosas como esa se repitan el día de mañana. El resto son polémicas estériles, salvo para quienes tienen interés en avivarlas.

Iván dijo...

MacNolo, te agradezco la atención por seguir el debate, de verdad.
No te molestes por favor, pero creo que te dejas llevar por una cierta idea que te has formado de mí. Yo ni soy nacionalista ni guanchista ni busco ningún edén perdido. Todo lo contrario, pretendo tener los pies en la tierra.

Intentaré ir al grano:

¿La idea de Canarias se basa en mitos? Por supuesto que sí. Muéstrame una sola nación que no se base en mitos. España misma, si por algo se caracteriza, es por basar la idea de sí misma en mitos y haber tergiversado a partir del XIX su historia, precisamente para potenciar la idea de nación que convenía a sus intereses. Es lo que hizo la mayoría de los estados-nación.

No soy yo quien habla de buenos y malos. Hay procesos históricos en los que unas colectividades se impusieron a otras.
La diferencia entre Roma (o los Aztecas) y el imperio español es que la España de hoy sigue evocando aquellos siglos como la época de grandeza y esplendor que la conformaron, compartidos por todos en alegre comandita, como si la conquista de América y Canarias fuera un mero intercambio cultural.

(Re)conozcamos lo que todo aquello supuso y supone hoy de positivo, claro que sí. Pero no nos inventemos un pasado glorioso que no fue tal, y sobretodo no nos hagamos los ofendidos cuando alquien nos diga que aquella "gloria" fue a costa de la desaparición de culturas (más a mi favor si fueron 7 y no una).

Total, que yo no pretendo que el rey se hinque de rodillas e implore perdón. Pero hombre, qué menos que reconocer que la expansión de Castilla (e insisto en que mayoritariamente la España de hoy identifica la unión de los reyes católicos como su acta fundacional) también subyugó y esclavizó culturas enteras, que no todo fue gloria y gallardía hispana. Ese reconocimiento es lo justo, ¿no?

Un saludo

Dulce Xerach dijo...

Chicos no se peleen que no vale la pena y luego van a tener que terminar pidiéndose perdón...

Creo que todos tenemos un poco de razón, no existen las razones para pedir perdón pero tampoco pasa nada si alguien lo pide acordándose de aquellos que vivían en Canarias entonces. No creo que tengamos que rasgarnos las vestiduras.

MacNolo dijo...

Había contestado en una entrada anterior, pero no ha llegado, porque no la veo publicada. Para empezar, amigo Iván, no ofende nunca un debate bien llevado, pero en ningún momento he planteado yo que seas independentista o guanchista (aunque algunos de los argumentos que aportas sí son propios de esos pagos). Lo que sí me resulta sorprendente es que des valor de realidad y además generalices lo que no son más que mitos y tópicos esgrimidos por doctrinarios políticos emparentados, deudores o herederos de los cuarenta años "de paz" (ejem). Disiento por completo de esa visión generalista y más aún, de que en otros países (léase Méjico o Italia) no se haga una visión hagiográfica de un presunto pasado glorioso, cuando ejemplos bien recientes hay. No me vale tampoco el argumento de "el otro también lo hace". Para mí, en estas cosas, no hay diferenciaciones: los nacionalismos se basan en mitos y en mitos no se pueden basar medidas reales. Por eso, en lugar de poner en su sitio esas visiones distorsionadas de la Historia (que nunca es inocente, lo repito) ¿se aprovechan para conseguir algo que gustaría escuchar? Me parece que lo que se pondría en práctica es el reverso negativo del mito. Lo que para un nacionalismo es gloria, para otro es ignominia. Y como para mí en ambos casos estoy ante un mito, sigo pensando que el planteamiento de esos perdones es absurdo. Otra cuestión, en la que sí estamos de acuerdo, es que hay que empezar a ser consciente de la Historia que nos ha llevado aquí, pero desprovista de glorias e ignominias que, como se ve, se establecen como algo interesado. Un saludo :)

P. D. Y doña Dulce, no nos estamos peleando ¿verdad que no, don Iván? :)