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lunes, 23 de junio de 2014

La democracia no se detiene en las urnas. ¿Qué pueden hacer los ciudadanos para continuar ejerciendo influencia política aún sin estar en política activa?


En las últimas elecciones, los ciudadanos, ejercimos nuevas influencias, estamos provocando cambios. Tras las elecciones europeas del pasado 25 de mayo de 2014 el éxito de los populistas está siendo interpretado en algunos países como Francia o Inglaterra como un voto para la xenofobia y el sentimiento anti-UE. Pero sin perder la perspectiva global europea, vayamos a reflexionar desde una voz europea más como puede ser la voz de alguien que es de las islas Canarias.

Hay investigaciones recientes (ver Open Society) que muestran otras interpretaciones sobre por qué votan lo que votan los que lo hacen por primera vez: detrás de lo que está pasando hay tendencias mucho más profundas porque la gran mayoría de la población europea (sobre todo de los europeos del sur) ya vivimos  peor que hace unos años, ya sentimos que estamos perdiendo la condición de clase media hacia abajo, se vive con dolor todo lo que nos va ocurriendo y ocurre en nuestro entorno querido más cercano. La desilusión con la política en general y la preocupación ciudadana por saber realmente en qué grado nuestros representantes tienen legítima y verdadera representatividad en nuestras democracias son una realidad.


¿ Qué podría suceder a continuación ?

No creo que sea bueno que los grandes partidos sigan intentando crear una atmósfera demagógica frente a los nuevos movimientos sociales que han surgido en el sur de europa, y que han tenido buenos resultados, concretamente, también, en el caso de las Islas Canarias. Si los partidos políticos actuales son incapaces de trabajar para ayudar a encontrar soluciones a las quejas legítimas que los votantes tienen, entonces su valor se marchitará del todo, y no queda mucho para ello, pues es probable que estemos en el otoño de esos partidos políticos mayoritarios a los que les cuenta tanto abrirse y cambiar.

La democracia no se detiene en las urnas. 

¿Qué pueden hacer los ciudadanos europeos a continuar ejerciendo influencia política aún sin estar en política activa? 

Más allá de las elecciones cada cinco años, hay muchas maneras de que los ciudadanos europeos puedan involucrarse en el ámbito de la UE. Las instituciones europeas son cada vez más abiertas: Como ciudadana, puedo obtener información, presentar quejas, incluso lanzar una acción legal si las instituciones no están haciendo su trabajo correctamente, pero no es suficiente, no es global, no es transnacional y es demasiado burocrático, y si esto pasa en el nivel de Europa también ocurre en los niveles nacionales o regionales. 

También, como ciudadana, puedo involucrarme a través de iniciativas de otros ciudadanos europeos, hay muchos foros en los que se habla y trabaja sobre temas muy interesantes. Creo que hay una pequeña vuelta hacia ser conscientes de que el papel de arreglar esta sociedad es nuestro y no podemos delegarlo 100% en unos políticos que ya no nos permiten (como al comienzo de la democracia) dormir tranquilos porque nos venden o abandonan a la primera de cambio. 

Es importante aprovechar esas oportunidades para dar vida a la democracia mediante la participación real, libre y abierta a todos. También es bueno que se creen movimientos nuevos pues un mundo nuevo como el que tenemos por delante requiere de mucha implicación ciudadana.

Hay mucho que los propios gobiernos actuales y los grandes partidos pueden hacer si realmente les interesa la gente. Es importante que se reduzca la burocracia, que sean menos complejos y más veloces en las ayudas y que los políticos sean aún más transparentes pero con transparencias verdaderas y no con trucos de luz para deslumbrar. Es importante que dejen de jugar solo a cubrirse las espaldas. Deben asegurarse de que los ciudadanos comprendan lo que está en juego en muchísimos temas importantes, a modo solo de ejemplo porque en Canarias son infinitos, temas como la Justicia dentro del sistema de justicia, una Hacienda más justa y para todos, el Medio Ambiente y el paisaje, el petróleo, el paro y el papel del turismo, el futuro, pero también temas como las libertades digitales, la seguridad de los alimentos, la preservación del medio ambiente global). Estos son temas que preocupan profundamente, unos más a corto plazo y otros más a largo plazo, y los gobiernos tienen que estar mucho más abiertos a las preocupaciones de los ciudadanos, a todas las cosas que afectan materialmente las vidas cotidianas de la gente y sus bolsillos cada vez más resentidos. Todas las instituciones públicas que conforman Europa, desde el Ayuntamiento más pequeño hasta el Parlamento europeo, tienen que escuchar, y no sólo cada cinco años. Es vital que los debates políticos sean lo más plurales y abiertos posible y que no se excluya a nadie que verdaderamente quiera participar y sumar.

Lo que necesitamos durante todo este año preelectoral que comienza en Canarias es un debate público abierto que involucre a todos los ciudadanos y que estos puedan hablar sin miedo a las represalias o a las malas interpretaciones, sin miedo a perder los pequeños trabajos que aún conservamos, sin miedo a que la situación de cada uno de nosotros empeore aún más.