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jueves, 19 de agosto de 2010

Hay voces autorizadas.... que hablan, y ayudan a seguir adelante.

Reproduzco aquí el artículo sobre el Tanque que Javier Durana, Director del TEA ha escrito en su blog el baile y las cadenas, creo que es una voz autorizada y preparada que despeja cualquier sospecha sobre este espacio cultural.


El Tanque como Bien de Interés Cultural.

Varias personas me han pedido que opine sobre lo que me parece El Tanque como construcción y como lugar para la cultura. Es sabido que existen posiciones encontradas acerca de este asunto, tan encontradas que van desde la solicitud de declaración como Bien de Interés Cultural, su consiguiente consolidación y acondicionamiento interior y exterior, hasta la propuesta de demolición, su paso al olvido y la apertura de un abanico de posibilidades para dotar de un nuevo uso al solar.
No andaré con ambigüedades: desde mi punto de vista El Tanque es una construcción industrial realizada por ingenieros con una tecnología ya inexistente que, por su singularidad tipológica, su espectacular espacio interior y su carácter histórico, debe ser conservado, cuidado y dotado de un uso acorde con sus posibilidades (que bien pueden ser los que ahora mismo tiene) y con un entorno inmediato que,  cuando esté acabado, potencie su presencia.
Un apunte biográfico. A finales de los años 70 y primeros 80 un grupo de historiadores del País Vasco, a la vista de la demolición masiva de maravillosos edificios industriales que se estaba produciendo allí a causa del hundimiento y cierre de la industria sidero-metalúrgica, decidimos actuar para evitarlo en la medida de lo posible y creamos la Asociación Vasca de Patrimonio Industrial y Obra Pública, la cual el año pasado cumplió un cuarto de siglo de existencia. Durante estos 25 años la Asociación, de la mano de las Diputaciones y el Gobierno Vasco, ha intervenido decisivamente en la salvaguarda de numerosos inmuebles industriales, ha aconsejado a las Administraciones en nuevos usos hacia los que reconvertirlos y ha colaborado con los arquitectos en las restauraciones acometidas para la reutilización de esas arquitecturas, testimonio de un tiempo ya histórico aunque en muchos casos los edificios no superaran los 50 años de vida. A principios de los 80 escribimos en España los primeros textos en los que se reclamaba respeto para los edificios industriales y solicitamos para ellos  idéntica consideración legal a la que tenían templos, palacios y sitios arqueológicos. No logramos evitar entonces el derribo -que estaba en marcha- de una maravillosa fábrica en el centro de Bilbao, pero si conseguimos que el solar, en vez de edificarse sobre él con un masivo proyecto de viviendas de Ricardo Bofill, se convirtiera en un enorme parque público con una solitaria y elevada chimenea roja como recuerdo de lo que allí hubo. De un paisaje manchesteriano pasamos a otro como surgido de una pintura de Giorgio de Chirico. En la actualidad es el parque más popular de Bilbao
Con estos antecedentes, se comprenderá que sea un defensor entusiasta de El Tanque. En su día, cuando tuvimos noticia de su existencia y su nueva vida a causa de un premio de diseño que le otorgaron desde Barcelona, en Euskadi la recibimos con gran alegría al constatar que la conciencia y el aprecio en torno a estas construcciones se iba extendiendo. El que su nuevo uso fuera cultural nos pareció también perfecto, dada la enorme complejidad que -aún sin verlo- intuíamos tendría para dotarle de otros usos.
Así es, El Tanque, aparte de su valor intrínseco como construcción casi anónima (la diseñó un ingeniero industrial en los años 40 o 50, pero su nombre se perdió entre los papeles administrativos de Cepsa), posee unas magníficas condiciones para adaptarse a usos culturales. Quizás los expositivos de arte no sean siempre los mejores, pero junto a eventuales exposiciones concebidas muy en ex profeso para dicho lugar, caben otras de muy diversa naturaleza, musicales, escénicas, performativas… El ejemplo dado por Néstor Torrens el verano pasado (2009) con su proyecto Keroxen, lo demostró a las claras y esperamos lo vuelva a hacer este próximo otoño.
Entre la arquitectura anodina de la zona donde se ubica, El Tanque es una fuerte huella de historia y personalidad que el barrio, la ciudad y la isla deberían saber aprovechar dotando a sus futuras funciones y programas de los medios económicos adecuados para que se le extraiga todo el bien socio-cultural que puede ofrecer. Es casi natural que asuntos como éste molesten profundamente a aquellos cuya personalidad es débil y carecen de memoria. 

4 comentarios:

Tomascopolo dijo...

Que bien Dulce,esto es un espaldarazo para los que siempre hemos creído en el Tanque.

Fernando Díaz dijo...

Muy bueno e interesante este apoyo. Acabo de ver el blog de Durana y me ha parecido genial, sólido como una roca, lo más interesante del verano en el campo cultural.

Olga Martín dijo...

genial lo de javier durana, ya era hora de tener un respaldo así!!

CEPSA dijo...

Yo opino que se debería derribar el tanque, cada uno es libre de opinar espero no me ataquen por ello. Es lo que opino como miles de Canarios mas