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domingo, 30 de abril de 2017

Wonderful days in Sharjah


For almost 20 days I have felt like an old traveler in the Middle East, like Marco Polo discovering a new world. I was especially happy on the campus of the #AmericanUniversityofSharjah, and touring the wonderful spaces of the #SharjahArtFoundation. 




*Las dos ultima fotos son en la Sharjah Art Foundation, by Menis



lunes, 13 de febrero de 2017

La piscina de Berlín el río Spree.



Siguiendo la tradición de las piscinas públicas en el Spree de finales del siglo XIX, este proyecto devuelve a la ciudad de Berlín una relación más cercana con el río a través de una piscina flotante dentro de él. Se trata de una piscina en el centro de la ciudad de Berlín, en el río, en una antigua barcaza de carbón, como las que aún surcan cada día el río transportando materiales, reconvertida en piscina, con una “playa” formada por plataformas de madera que permiten el ocio, el relax y el disfrute.
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Desde los tiempos de la antigua Roma, las piscinas y los baños termales han sido lugares de encuentro y de disfrute de la naturaleza y el agua. El Spreebrücke –como se le conoce en alemán-, es un claro ejemplo de ello. El proyecto toma tanto de manera literal como figurada el concepto de puente. El puente se ve no sólo como una conexión entre dos puntos, sino también como una línea de conexión, punto de encuentro, dentro de la ciudad.

Antiguamente el río Spree había desempeñado un importante papel en la vida social de Berlín. Como en otras capitales europeas, durante los siglos XVIII y XIX la construcción de puentes en el centro de la ciudad se convirtió en una fecunda actividad que dio lugar a ejemplos cargados de simbolismo y representatividad. Durante la segunda guerra mundial, todos los puentes de Berlín, con la excepción del de Weidendammer y el de Schilling, quedaron total o parcialmente destruidos por los bombardeos. Los límites entre el Berlín Este y el Oeste no fueron dibujados únicamente por el muro que ahora pertenece a la historia sino a través de la supresión de los puentes que cruzaban el río.


Los puentes que se construyeron después de la guerra son austeras obras de ingeniería que, evitando todo desvío de la funcionalidad, se limitaron a dar una respuesta eficaz a las necesidades de comunicación surgidas durante el proceso de reconstrucción de Alemania. Poco después, la ciudad dividida acabaría de dar la espalda a su río, que coincidía mayoritariamente con la frontera entre el este y el oeste. Es más, la presencia del Spree llegó a ser percibida como una parte más del muro que partió Berlín en dos durante muchos años.

Por otro lado a principios del siglo XX a orillas del Spree había quince baños públicos muy frecuentados. Algunos eran espacios definidos dentro del propio río y otros eran embalses cercanos, conocidos como Badeschiffe (barcos de baño), que se alimentaban con sus aguas. Sin embargo, la creciente contaminación de estas aguas ya provocó el cierre de todos los baños públicos antes de la primera guerra mundial.

Desde la unificación alemana en 1989, el gobierno realiza formidables inversiones en la restauración y en la construcción de nuevos puentes, nuevas conexiones.

Spreebrücke Berlín es un proyecto que aborda ese reto de anudar de nuevo la ciudad.El equipo de Fernando Menis asumió la idea de la reunificación aprovechando no solo la existencia del Spree, sino también sus intensos usos históricos industriales. Es precisamente ese uso previo industrial lo que sirve como inspiración para esta nueva intervención, además de la costumbre de los berlineses de ir al río a principios del siglo XX anteriormente mencionada.

Todo este proyecto, tanto arquitectónico como artístico, fue promovido por el Stadtkunstprojekte e.V., y comisariado por Heike C. Muller. La asociación estatal alemana Stadkunst Projekte (Proyectos Culturales en la Ciudad) convocó en 2002 un concurso internacional para integrar el río Spree en la ciudad de Berlín. El StadtKunstProjekte puso en marcha un concurso múltiple que, bajo el nombre de “con_con” [conexiones construidas], reunió a artistas, arquitectos e ingenieros para el desarrollo de una serie de intervenciones que perseguían la recuperación de los puentes y las orillas del Spree como espacios vitales de la ciudad. Dentro de estas intervenciones, el Spreebrücke parte de la concepción del puente como elemento de comunicación, no solo entre dos puntos, sino también entre la ciudad y el río. El estudio canario de arquitectura y la artista berlinesa Susanne Lorenz, ganaron el concurso al que se presentaron otros treinta y dos participantes de más de doce países.  

El resultado es un proyecto innovador que anima el río Spree creando un lugar de ocio como mejor manera de optimizar y activar esa parte de la ciudad, situada en el transitado barrio de Treptow, en Kreuzberg.

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El proyecto se basa en la reutilización, como piscina pública flotante, de una embarcación hundida, proponiendo un nuevo espacio de ocio junto al antiguo muro de Berlín. El resultado es una piscina de agua azul caribe y cristalina, sumergida, en contraposición, en las aguas oscuras del río Spree, a la que se accede a través de un puente que surge desde una playa ficticia. Ópticamente, parece que el baño se realice en el río, aunque de hecho la inmersión es en una antigua gabarra industrial, un barco de carga que se utilizaba para transportar carbón que queda sumergida en las aguas de un río que busca formar parte activa de la ciudad.

El Spreebrücke es, por tanto, una nueva zona de baño flotante que se puede desmontar y transportar a cualquier punto del río. Actualmente está instalada en el sudeste de la ciudad, poco antes del puente de Oberbaumbrücke. Consta de una piscina, una playa artificial, un puente y un contenedor. Primero la idea fue hacer una piscina redonda, y el equipo, junto con Frei Otto, que se encontraba de vacaciones en Tenerife, intentó formalizar esta idea, pero finalmente, buscando una propuesta de más bajo coste, se optó por el proceso de transformar, reciclar, un schubleichter –tipo de barcaza de transporte muy común en el Spree– que fue muy interesante. Después de retirar la cubierta del barco, el casco forma un vaso flotante, rectangular, que define sobre la superficie del río un recinto rectangular de agua limpia donde se puede nadar en verano y patinar en invierno. Potentes luminarias azules y verdes encastradas en las paredes interiores del vaso iluminan la superficie del agua con los colores veraniegos, añorados por los berlineses, del Caribe o las Islas Canarias, como una línea azul, luminosa y permeable, para Berlín. Water flying over water. En función del caudal del Spree, la piscina flota o descansa sobre su lecho, de modo que su superficie puede quedar enrasada o sobresalir por encima el nivel del río.

Al aproximarnos al río, entre la arena se abre un camino hacia dos grandes plataformas de madera, que juegan el papel de playas artificiales donde tomar el sol, y flotan al lado de la piscina. Éstas conectan con la vieja barcaza de cargo convertida en “barco de baño”. La gabarra, un antiguo Schubleichter reciclado, cuyo tamaño es óptimo para natación por medir 32’5 metros de longitud por 8’2 de ancho, y poco más de dos metros de profundidad, contiene 400.000 litros de agua ligeramente clorada que se mantiene a 24°C. El ingeniero del grupo, Juan José Gallardo, calculó la carga liquida y el peso propio de la gabarra para que, totalmente llena, quedase elevada 70 centímetros sobre la superficie del río. La idea era hacer coincidir el nivel del agua con el del borde de la piscina de tal forma que los bañistas se sintiesen completamente inmersos en el cauce del río. Para ello, y por medio de las curvas de calados, se añadió a la cámara de aire contenida en la doble carcasa de estas embarcaciones de carga, una base de poliestireno expandido que disminuye el peso de la carga y consigue el desplazamiento deseado.

Representa el arquetipo universal del espacio público ideal por su capacidad de imbricar la arquitectura y la ciudad sin establecer ninguna frontera entre ellas. Por otro lado, el Schubleichter reciclado que conforma el vaso de la piscina nos remite a una dimensión local del proyecto que recoge la rica tradición de la industria náutica del río Spree.


Con la propuesta de un “barco de baño” contemporáneo, el equipo redactor quiso recuperar la práctica de los baños e incorporar esta actividad a los bares de las playas. El nuevo “puente Spree” conecta con el pasado, con una tradición perdida, y con el presente, como lugar de comunicación. La idea fascinó a la compañía privada ARENA, que lo construyó y lo mantiene anclado frente a sus instalaciones de ocio como un elemento de gran potencia atractora.

La colaboración de distintos profesionales transformó una tradición perdida en una experiencia poética y Berlín ganó una perspectiva completamente nueva de su ciudad. El proyecto se ha convertido desde su inauguración, hace ya doce años, en uno de los referentes de actividades al aire libre de esta zona al sureste del centro, motor de cambio y actividades de este barrio multi-étnico de Berlín.





domingo, 5 de febrero de 2017

El parque del Drago, el mítico dragón de las Islas Canarias. Un ejemplo de recuperación del paisaje natural.




“Todo cuanto sea conservar el medio es progresar; todo cuanto signifique alterarlo esencialmente, es retroceder”. 
     “Un mundo que agoniza”, Miguel Delibes  

Este es un proyecto de rehabilitación de un paisaje que había sido degradado con la excusa de lograr un malentendido progreso que había abusado de la naturaleza. El Drago, Dracaena Drago, es una especie arbórea endémica de las Islas Canarias, cuyo lento crecimiento la hace comparable a los baobabs. El espectacular ejemplar de Icod de los Vinos es el más antiguo de los que se conservan en el archipiélago atlántico. Conocido como el árbol milenario, tiene una forma estructural similar en su arquitectura a los monstruos de varias cabezas. Bebiendo de la tradición romana del Jardín de las Hespérides, los estudiosos a lo largo de la historia han logrado transmitir el aura mitológica y primitiva de los dragones a este tipo de vida vegetal y actualmente es conocido popularmente como el Dragón de Canarias, que cuida y protege a las islas.



El Drago de Icod nació al borde del barranco conocido como El Río y en la actualidad se encuentra arropado del viento por las casas de la propia “Ciudad del Drago”. El árbol mide más de  16 metros de altura y posee una base de unos 20 metros de circunferencia. El entorno de esta maravilla vegetal ha sufrido muchas transformaciones: deforestado su entorno termófilo pasó a ser un habitante más de la tierra de cultivo y, quizás, pasto, y más tarde formó parte de una finca dedicada a las plataneras. Su primera protección fue un muro de piedras; luego, un vallado bajo, coincidiendo con la carretera que, hasta 1993, pasó demasiado cerca de su base. Las raíces se vieron seriamente perjudicadas por la carretera y por la inadecuada flora (rosas que requerían mucha más agua que el drago). Además, el drago resultaba demasiado accesible, llegando a ser en ocasiones víctima de actos vandálicos –fueron los peores años–.

El proyecto de Fernando Menis junto a sus ex socios, Jose y Felipe, ganador de un concurso en 1984 para la ordenación del entorno del árbol, proponía recuperar la naturaleza primigenia del lugar, liberando ambos lados del barranco por donde giraba la antigua carretera y repoblando los terrenos del parque con primitivas especies autóctonas en las cotas donde crecen naturalmente. Sobre esta base el proyecto trazó las veredas óptimas para recorrer el conjunto alrededor del monumental árbol. El parque incorpora el trazado del antiguo callejón del Molino, descubierto al demoler una construcción de los años cuarenta del siglo XX. El antiguo callejón articula ahora la entrada al parque y al centro de visitantes que complementa e ilustra el recorrido por el jardín y que se desarrolla en un gran espacio enterrado al que se accede a través de una rampa en espiral. Sobre la superficie emerge una construcción de proporciones similares a las vecinas casonas históricas.


Antes de los arquitectos.
 Después de los arquitectos.

El jardín temático creado alrededor del Drago se basó por un lado en la recuperación de los muros de sorriba y de las acequias, especialmente del gran muro que le separaba históricamente de la ciudad, que ahora es el límite con la trama urbana, puesto que representaban una colonización tradicional del territorio estrechamente ligada al valor paisajístico del barranco, y por otro, ayudaban a aislar el Drago de la contaminación a la vez que colaboraban en la devolución al entorno más inmediato del drago a su primitiva condición de ladera hacia el cauce. 

Los arquitectos se rodearon de los mejores biólogos, capitaneados por Wolfredo Wilprett. El Parque se encuentra zonificado en unidades que representan la vegetación potencial del territorio sobre la base de la naturaleza bioclimática de esa zona de la isla de Tenerife. Es un ejemplo de jardín sostenible diseñado para el aprendizaje de la flora y la vegetación del entorno, ya que las especies se encuentran rotuladas con sus nombres científicos y vulgar. Por otro lado es también una nueva apuesta de los arquitectos por una geometría libre, adaptada a la topografía, de la tipología jardín inglés. Topografía que solo se modifica y ajusta para definir espacios y recorridos con pendientes accesibles a todo tipo de usuarios, llenos de sorpresas y experiencias sensoriales, manteniendo algunas preexistencias históricas.  También es un espacio para el ocio y disfrute de su entorno ajardinado. A los pies del Drago se creó una zona dedicada a los dragos más pequeños, denominada "Guardería de Dragos". En ella se muestra el proceso evolutivo de esta especie.

El árbol, recuperado su entorno natural inicial, ha vuelto ahora, a pesar de su avanzada edad, a la plenitud de su follaje. El tronco se ha recuperado lanzando nuevas raíces y la flora del lugar ha recuperado su espacio. En torno al drago milenario se disfruta hoy de su actual parque de tres hectáreas de extensión que exhibe ya, tras más de 20 años de normalidad natural, una frondosa representación de la flora canaria más espléndida (cardones, tabaibas, hayas, brezos, palmeras, otros dragos, aceviños, viñátigos, tilos, laureles, etc.), siendo un jardín botánico de enorme valor biológico.

Los estudios de estabilidad practicados en 1995 (Universidad de Stuttgart) y un estudio dieléctrico –una especie de electro para corroborar partes vivas y muertas– realizado en 2011 (Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC) auguran todavía mucha estabilidad y salud.

martes, 13 de diciembre de 2016

Un discurso de despedida del Círculo de Bellas Artes de Tenerife


Discurso despedida círculo

Hoy, 12 de diciembre de 2016, me voy.  Dejo la Presidencia del Círculo de Bellas Artes de Tenerife. Esta es la declaración oficial de mi dimisión. Es mi último día como presidenta de esta institución tan especial. Ha sido fascinante. Un camino extraordinario que he recorrido, hemos recorrido, con ilusión. Y ahora que ha llegado el optimismo a una institución cultural que durante muchos años sufrió la crisis económica hasta quedar extenuada, recuerdo una canción de Pedro Guerra que dedica a su padre y se pregunta ¿cuánto de esto ha sido tuyo y cuanto de esto ha sido mío?

Es lo mismo que yo hoy les pregunto a todos ustedes: ¿cuándo de esto ha sido nuestro y cuánto ha sido solo mío?  ¿cuándo ha sido por los anteriores gobiernos del Círculo? ¿Cuánto por los nuevos socios? ¿Cómo saberlo exactamente?

Lo digo porque sé que algunos socios están preocupados por si seguirá o no el estilo emprendido hace hoy ya más de dos años y dos meses, el 6 de octubre de 2014. A esos quiero decirles que esto ha sido un trabajo de todos, al que cada uno de nosotros hemos aportado nuestra personalidad y nuestro tiempo en la medida que hemos podido. Es cierto que gran parte de la Junta es la misma Junta que venía de atrás, del equipo de Miriam Durango pero sin embargo todo ha resultado diferente. Es un trabajo colectivo, porque solo si es en colaboración, un proyecto como este puede ser un proyecto viable y responsable, con la solidez necesaria para evitar que decaiga.

Es obvio que cada personalidad es diferente y que cada maestrillo tiene su librillo y que ningún presidente de esta entidad, desde Bonnín hasta nuestros días, ha sido igual a otro.  Todos han sido diferentes entre sí, y la entidad ha pasado por diferentes fases y momentos que han ido ennobleciendo su historia y atesorando un legado cultural que hoy es importantísimo para la isla de Tenerife. Creo que lo importante es, sea quien sea el nuevo presidente o presidenta, que le ponga tiempo, cabeza y corazón. Yo ahora tengo que poner mi tiempo, la cabeza y el corazón en otro lugar. En mi familia. 

Siempre ha sido así, son las leyes de la vida, y es lo normal en instituciones como esta donde uno viene no para quedarse sino para trabajar un tiempo y luego pasar el testigo.

Como balance de estos dos años puedo afirmar que hemos conseguido muchas cosas y hemos fracasado en otras, a veces por mi culpa, por no poder dedicarle más tiempo, por no poder profundizar más, y otras veces a causa del sistema político que va demasiado lento o por diversas circunstancias.

Sin embargo creo que es más lo positivo que lo negativo. Permítanme que haga un pequeño balance:

Creo que hemos redefinido el papel del Círculo en la cultura de la isla, hemos roto con viejos modelos de pensamiento y hemos sido muy creativos.

Giramos hacia los jóvenes y hacia la globalización de la entidad. Esto es importante para mí, de lo que más orgullosa me siento y lo que más ansío que no se pierda. Nuestra nueva concepción totalmente distinta de lo habitual, no hacer exposiciones individuales, sino apostar por lo colectivo tal vez nos enemistó con el stablishment del arte pero gente joven que antes ni sabía que el Círculo existía ahora lo siente como propio.

Creo que hemos hecho en estos dos años un Círculo más abierto y más europeo, más internacional. El hecho de traducir todo al inglés es uno de nuestros mayores méritos. Porque ahora no solo nos entienden los canarios, sino los 6 millones de personas que visitan anualmente la isla. Y esto incrementa las oportunidades económicas que tiene el Círculo si se continúa en la línea de intentar una correcta comercialización de los productos culturales que ofrecemos aquí.

El Círculo se hizo más plural y más libre en estos años. Discutimos más. Nos reunimos más y votamos cada vez que hizo falta votar. La protección del edificio alcanzó un nivel de prioridad inédito bajo otras presidencias y ha consolidado el edificio como una referencia cultural en la ciudad, con su nueva fachada y su nueva entrada y con su declaración como parte del Bien de Interés Cultural del conjunto histórico del viejo Santa Cruz.

Llegué a este cargo cuando el círculo sufría una de sus mayores crisis económicas. Hoy en día las cifras están más o menos en orden, las estadísticas están cerca de la plena sostenibilidad económica, pero el crecimiento económico sigue siendo nuestro problema. Un reto para la nueva presidencia es conseguir esa sostenibilidad. 

Por otro lado el Círculo continuó como siempre ha sido, un poco surrealista, abierto a las ideas nuevas, siempre contemporáneo, siempre vivo. Hemos triplicado el número de socios en dos años. Hemos pasado de no tener ingresos asegurados a firmar 3 convenios, y a tener 2 más en posibilidades de futuro:

Cabildo de Tenerife: 20.000 euros
Caja Canarias: 8.000 euros
Ayuntamiento de Santa Cruz: 5.000 euros

Esto con carácter anual,  y permanente.

Y es un reto firmar dos acuerdos ya negociados pero no finalizados, cuya burocracia requiere que el nuevo equipo esté encima:

-              Un acuerdo de 75 mil euros con el ayuntamiento de santa cruz para las obras (en parte las realizadas ya y en parte las que quedan por hacer).
-              Un acuerdo estable de 10 mil euros anuales con el Gobierno de Canarias que hay que pelear antes del días 21 de este mes de diciembre con los diferentes grupos parlamentarios.

Hemos visto nuestras exposiciones publicadas en muchos más medios de comunicación que nunca, pero no solo canarios, sino en revistas de tirada nacional e internacional como DECOR ITALLIA, BERLOGOS EN RUSIA, GATEWAY EN CHINA, GENTLEMAN EN MADRID, WALLPAPER EN LONDRES, etc.

Hemos visto las paredes del Círculo llenas de cuadros de Dalí o de artistas internacionales vivos como el japonés Paul Hamanaka.

Hemos planificado con tiempo, hasta lograr tener planificada la actividad de la entidad con un año de antelación, estando todas las exposiciones cerradas hasta el próximo noviembre.




No todo es positivo. Seguimos teniendo retos pendientes:

-              La comunicación previa en trámite en el Ayuntamiento de Santa Cruz,
-              La apertura de la Terraza
-              La mejora del rendimiento del espacio dedicado al Coworking.
-              El incremento del número de socios.
-              Etc.

Pero no podemos quejarnos. El balance es positivo. Al menos yo lo veo así.

Creo que hemos tocado un poco el cielo, creo que hacía años, al menos desde 2007, que no se había vuelto a vivir un momento de tanta pasión y optimismo por aquí.  Simplemente no tuvimos miedo. Gracias por eso por ayudarme a dar todos los pasos que hemos dado en estos más de dos años.

Pero, finalmente, el corazón siempre nos enseña por donde ir y mi corazón me dice que, ahora, debo estar en otro lugar. Así es la vida. Y por eso me despido de ustedes repitiendo la palabra que más se acerca a lo que siempre sentí durante estos dos años y dos meses: GRACIAS.

Dulce Xerach, 12  de diciembre de 2016.