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sábado, 22 de noviembre de 2014

Desde West Kowloon Cultural District pensando en la Playa de las Teresitas...

Recibo en Hong Kong la noticia de la injusta reconfortada sentencia sobre el Mamotreto y pienso en toda la estupidez que supone, en todo el tiempo que hemos perdido como sociedad y la profunda tristeza de quienes comenzaron aquella idea para mejorar la playa de Las Teresitas hace ya cerca de 15 años.

Estaba visitando Kowloon y tratando de entender qué está pasando aquí cuando recibí esa noticia. A mediados de los noventa las autoridades de Hong Kong, preparándose ya para el cambio que tendría lugar en 1997, cuando Gran Bretaña cedería a China su última colonia asiática comenzaron a planificar urbanísticamente toda la zona. Así fue como surgió el nuevo West Kowloon Cultural District (conocido en la ciudad como WKCD). Es un parque público de más de 23 hectáreas que ofrece (y ofrecerá, pues en gran medida aún es solo un sueño) un importante espacio verde en la concurrida ciudad, un corazón para respirar, y una amplia gama de edificios dedicados a la cultural, el arte y el ocio.

Una de las primeras cosas que hicieron fue organizar un concurso de diseño internacional en abril de 2001 para diseñar el distrito que ganó Foster and Partners y que finalmente en 2005 se cambió y se ha vuelto a cambiar en innumerables ocasiones debido a la intensa crítica.

Pensando en esto recordé –hago un inciso- las inmejorables intenciones con las que nosotros en la isla de Tenerife convocamos también un concurso internacional en el año 2000 para la Playa de las Teresitas. Las determinaciones de aquel concurso nuestro eran “la menor edificabilidad, que será reducida, por lo menos un 40% del techo de entonces, la mayor sostenibilidad, en función de las calidades urbanísticas y ambientales, con habilitación de la mayor superficie para espacios libres y de dotaciones públicas y las soluciones de integración e interacción de los usos de los núcleos urbanos manteniendo y potenciando sus características tradicionales. Y otros muchos, con carácter más genérico, pero no por ello menos importantes, referentes a  la solución integral, organización funcional, transición al mar, calidad espacial y arquitectónica, viabilidad….” (copio literalmente las palabras que en aquel entonces el concejal de Urbanismo Manuel Parejo dirigió a los concursantes).

Algo parecido pero más hacia la cultura y menos hacia el ocio de la playa es lo que se intentó en Kowloon un año después y se ha liado la cosa más o menos como en Tenerife, aunque afortunadamente para los hongkoneses que tuvieron aquella primera maravillosa visión la cosa no ha acabado con penas de cárcel como injustamente sí ha sucedido en Tenerife. Lamento tanto que no se vea ningún camino para evitar estas injusticias. Ojalá tuviera la respuesta para poder luchar contra ellas pero no la encuentro por ningún lado. La justicia se ha erigido en poderosa y ha perdido todo lo que de justa tenía por el camino, y no podemos hacer nada para remediarlo ¿o sí podemos?


El 83% de los hongkoneses quiere que los estudiantes vuelvan a casa.



En respuesta a una encuesta de la Universidad de Hong Kong,  casi el 83 por ciento de los Hongkoneses respondió que quieren que finalicen las protestas de Ocuppy Central. Sin embargo, uno de los líderes estudiantiles, Wong, acaba de decir que  "todavía no es tiempo de hacer las maletas y volver a casa".

Wong dice que tiene que haber una forma alternativa para continuar con el impulso de la demanda de un verdadera sufragio universal antes de que se detengan las protestas en Occupy Central. Y, efectivamente, creo que en su propia afirmación está su respuesta. Tienen que encontrar otra estrategia que no suponga la paralización de la ciudad. El movimiento Occupy Central no solo ocupa la zona clave de Almiralty, aquí en el centro neurálgico de la isla de Hong Kong, sino que también cierra totalmente al tráfico una de las arterias claves de Kowloon (distrito de la ciudad de Hong Kong que se encuentra en el continente).



Este cabreo de los Hongkoneses es razonable, no solo por el cierre de las mencionadas vías fundamentales de la ciudad sino porque nadie quiere que Hong Kong, ciudad financiera que vive de los servicios y también del turismo, sea imagen en el mundo por la violencia (como las imágenes que recorrieron todas las televisiones el pasado miércoles cuando unos manifestantes rompieron cristales en el parlamento de Hong Kong y se produjeron enfrentamientos con la policía que acabaron con heridos y detenidos).

Los estudiantes se defienden diciendo que ellos no fueron, que los violentos fueron otras personas totalmente ajenas a un movimiento que se define como de Peace and Love. Y yo les creo. Algunas fuentes afirman que los propios militantes del partido comunista chino están tratando de desacreditar el movimiento prodemocracia de esta manera. Pero hay algo más. Muchos chinos no ven qué tanto de bueno tiene la democracia cuando en sus televisiones pueden ver gobiernos débiles, crisis económicas profundas, decadencia, descomposición de un sistema que prometía ser siempre quien cuidara de nosotros (el Estado del Bienestar). En definitiva lo que ven es que Occidente no es tan perfecto como parecía.

Les dejo con imágenes de antes de ayer por la noche cuando estuve en la "zona ocupada" de Kowloon:























martes, 18 de noviembre de 2014

Chinese Magazine Gateway and Menis Architects.

Is curious to go to a plane and find something so special as a report about your work. This is the case in China Southern Airlines this november.



The elegant cover of the magazine.

And the chinesse interior, difficult to understand... but with a nice title: the hand feeling of Architecture




jueves, 13 de noviembre de 2014

Umbrella revolution o la revolución de Hong Kong

   

He leído las declaraciones de Obama, que ayer estaba en China, sobre las protestas de Hong Kong. Ha dicho que Estados Unidos no juega ningún rol en esas protestas. Parece que USA ha dejado de ser el defensor del mundo libre, ya no es el garante ni el guardián de la libertad humana en el planeta. Europa está en crisis y debilitada políticamente. China es cada vez más fuerte y no tiene oposición. Los pobres estudiantes de Hong Kong están perdiendo la batalla. La policía local de Hong Kong que está planificando como limpiar las calles de manifestantes pro-democracia tendrá mucho trabajo si deciden lanzarse a ello. Aparte de los manifestantes que ocupan las carreteras alrededor de Hong Kong, una ciudad con zonas llenas de carpas de colores que parecen a veces obras de arte, una cafetería y un centro de estudios que apoyan a un grupo relativamente pequeño pero convencido de manifestantes.



Aunque el número de manifestantes ha caído significativamente desde que las manifestaciones que comenzaron el 28 de septiembre (en realidad comenzaron el 39 o 30 de mayo), en la actualidad hay miles de tiendas de campaña en el principal lugar de la protesta, en el distrito central de la ciudad. El movimiento Occupy Central estima que hay 2.197 tiendas de campaña en la actualidad en el área alrededor de la sede del gobierno de Hong Kong.



Sorprende la vitalidad del movimiento paraguas, el umbrella movement y su creatividad tan especial:



















martes, 11 de noviembre de 2014

Venice Biennal 2014. Menis Arquitectos - Extended Version

Las protestas pro-democracia continúan en Hong Kong.

Aunque occidente tiende a olvidarles, en Hong Kong hay mucha gente que sigue en las protestas pro- democracia para China.



Hoy mismo el Tribunal Superior de Hong Kong ha decidido retrasar la decisión sobre si se debe ordenar  a los manifestantes pro-democracia  despejar algunos tramos de las carreteras donde se levanta el campamento de protesta.







El Juez Thomas Au Hing-ching aplazó el caso hasta la próxima semana para permitir recoger más pruebas sobre los trastornos que estas protestas causan a la vida normal de la ciudad.

Los pro-democracia llevan bloqueando algunas calles  siete semanas consecutivas, un acto de desobediencia civil en protesta por la negativa de Pekín a permitir una elección abierta del próximo líder de Hong Kong.

Las empresas de autobuses -parece ser- son las que están que trinan, sobre todo. Aunque los pro-democracia dicen que exageran, pero son estas compañías las que han presentado el caso ante la Corte de Hong Kong.

Me solidarizo con ellos y con lo difícil que lo tienen, pero a la vez me pregunto si es buena idea manifestarse alterando el tráfico en una ciudad tan complicada ¿deberían variar los pro-democracia su estrategia? 

Por otro lado me pregunto por qué Occidente calla ahora, por qué hay un montón de heladas tierras intelectuales donde se mantienen actitudes perezosas tan neutrales en lugar de intentar ayudar a esta gente que solo quiere democracia, algo que nosotros ya tenemos, que sabemos que es imperfecto pero que no querríamos cambiar porque al fin y al cabo el poder reside en nosotros como pueblo.