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jueves, 23 de abril de 2015

Una de las librerías más bonitas del mundo: COOK & BOOK en Bruselas.

El nombre lo dice todo: Cook & Book. Esta librería de Bruselas es como un extraño y sugerente supermercado, elegantemente dividido en 8 espacios. Cada uno con su propia atmósfera. Cook & Book ofrece un nuevo enfoque a los libros, mezclándo cultura y convivencia.

Fue diseñada por los arquitectos de interiores Delacroix & Friant con colores cálidos de madera y una gran mesa común.








lunes, 20 de abril de 2015

Texto sobre mi inspectora María Anchieta y su interés por la moda. Una colaboración con FASHION REVOLUTION TENERIFE, 24.05.15

"Me sentía ligera después de la inesperada siesta. Chequeé el móvil y no tenía sino las llamadas perdidas de Pedro.

Eso solo podía significar que estábamos sin novedades en el caso. Decidí que ya que no me daba tiempo de hacer ejercicio al menos me subiría al vibropower. Luego llené la bañera y me di un baño. Mientras dejaba que el pelo comenzara a secarse escribí un e-mail a Marina Tabares contándole cómo estaban las cosas y que ya tenía pasaje confirmado. Le pedí que pensara si debíamos tener alguna atención con la estancia de Jules Dicker. No había hablado con él pero tal vez necesitara nuestra ayuda. Tocaron en la puerta de mi habitación. Era otro paquete de mi padre. Un vestido para la fiesta familiar.

Esta vez era de Marni. Qué bien me conocía mi padre. Quería llevarme por el camino de vuelta a la vida glamorosa que él deseaba que llevara. Pero yo había elegido la sobria Policía Nacional Española. Me lo probé. Era un vestido saco, con solo algo de forma en la cintura, de tres rallas amplias, una gris y azul a los lados y una franja negra ancha en el centro. Todos los tonos apagados y discretos que sabe que me gustan. En la falda tenía unas flores japonesas geométricas en rojo oscuro bordeadas en blanco. Era austero y minimalista, pero muy sexy a la vez. 




Llamé a mi padre para darle las gracias pero no me contestó. Me lo probé con los zapatos de tacón alto de Prada, así es como iría mañana a la comida familiar. Me desvestí y terminé de secarme el pelo.

La lavandería ya había devuelto mi ropa y me puse los mismos vaqueros de los últimos días y una camisa blanca con las mangas vueltas y el cuello desabrochado. Cuando casi iba a salir de mi habitación sonó mi móvil, era Sâo Joao:

–¿María? Soy el Inspector Joao.
–Hola, sí, soy yo, ¿cómo estás?, ¿qué tal van las cosas por ahí?
–Te cuento: hemos interrogado a la empleada de la galería de Núñez. La chica no sabe nada de nada de Anchieta pero sí me ha confirmado que su jefe tenía relaciones habituales con Canarias.

–Ajá –dije."





jueves, 9 de abril de 2015

Mujeres que me inspiran para escribir: Sor Juana Inés de la Cruz

   Creo que la escritora que más me inspira y me ha inspirado siempre y a la que adoro leer y releer desde que Domingo Luis Hernández me la descubrió es la mexicana Sor Juana Inés de la Cruz. Murió en 1695 y sin embargo ¡es tan actual!. Es una de las figuras más importantes del Siglo de Oro y además una de las primeras escritoras femeninas que llegó 
a la fama por si misma y con su propio nombre. Uno de los poemas que más deliciosos me parecen y que tengo siempre presente es el siguiente, les dejo con ella, con la más grande:

Al que ingrato, me deja, busco amante;
al que amante me sigue, dejo, ingrata;
constante adoro a quien mi amor maltrata,
maltrato a quien mi amor busca constante.
Al que trato de amor hallo diamante,
y soy diamante al que de amor me trata,
triunfante quiero ver al que me mata
y mato al que me quiere ver triunfante.
Si a éste pago, padece mi deseo;
si ruego a aquél, mi pundonor enojo;
de entrambos modos infeliz me veo. 
Pero yo, por mejor partido, escojo:
de quien no quiero, ser violento empleo;
que de quien no me quiere vil despojo.


Viva Sor Juana

sábado, 4 de abril de 2015

¿Porqué publicar "Robo en Sao Paulo"?


En mi reciente visita a Sao Paulo para dar los últimos toques a la novela, tuve la oportunidad de visitar muchas librerías de la zona y constatar hasta qué punto, el interés por la lectura y por la literatura policiaca está creciendo. Sin embargo, son pocos aún, los escritores brasileños que se dedican a este género, lo cual puede favorecernos, en opinión de otros escritores como es Joaô Anzanello, y con el añadido de que la ciudad protagonista es Sao Paulo. Y es también este punto, es decir, que la acción se desarrolle en esta ciudad, algo que nos puede favorecer, puesto que tampoco encontramos novelistas que desarrollen un thriller con Sao Paulo como ciudad descrita, sobre todo desarrollándose en los escenarios habituales de esta clase media, y alejándose del tan manido retrato de las favelas y su violencia. Además quiero confrontar Sao Paulo con Tenerife y fomentar esa conexión con Brasil que el Padre Anchieta nos da la oportunidad de agrandar. Tenerife es la tierra de Anchieta y Brasil no lo sabe. Brasil es donde Anchieta es considerado como un gran intelectual renacentista, casi fundacional, y Tenerife no lo sabe. Ayudar a que todas las historias que tenemos en común se conozcan es mi intención.

A lo largo de las diferentes entregas, Sao Paulo quedará descrita, se irá hablando de sus gentes, de su progreso, de su evolución, de su cultura, recodos y sitios de referencia. Esta vez, el hotel Fasano, el Museo Ancheta y el Parque Ipirapuera forman parte del mapa de la ciudad que iremos configurando y dando a conocer, no solo a los que viven allí, sino a todos los que lean este libro. Acudiendo a un símil cinematográfico, Sao Paulo se convierte en la actriz principal, acompañada por Tenerife, la isla que se mezcla con América y desvela toda una serie de relaciones mútuas simbólicas e históricas, mientras, en la segunda y tercera entrega Londres y Hong Kong las acompañan como actrices secundarias.


Creo que esta escrita en un lenguaje sencillo y directo, la interacción de los personajes a través de los  diálogos ayuda a conocer la acción en tiempo real, sin un exceso de descripción que ralentice la trama. Mis personajes están inspirados en autores a los que considero maestros del género, como son Andrea Camilleri, P.D. James, Petros Márkaris, Donna Leon, Craig Russell, Sue Grafton y Michael Connelly. Parte de lo que escribo está lleno de pequeños homenajes y guiños hacia ellos y su obra. Tampoco me olvido de quienes considero los grandes del género, como Connan Doyle y Agatha Christie.

miércoles, 1 de abril de 2015

De Robo en Sao Paulo, pero desde el punto de vista de alguien distinto a la narradora. Habla el ladrón.

El viernes 4 de octubre de 2014 publiqué cómo me imaginaba que lo estaría pasando el ladrón de la Gramática Tupí de Anchieta, en mi novela Robo en Sao Paulo (como está escrita en primera persona nunca sé qué están haciendo los otros coprotagonistas...). Estos textos no aparecen en la novela pero es algo que igual les ayuda a entenderla si les apetece leerla.


Huida a la Isla de Sal. Cabo Verde

"Este viaje de BINTER desde Recife a la ISLA DE SAL no era de turismo. Simplemente le salvó de la situación más complicada de su vida. Momentáneamente. Aún no sabía cómo se había metido en este asunto tan turbio– pensaba el galerista brasileño de arte Manuel Núñez mientras aterrizaba en la árida pista del Aeropuerto Internacional Amílcar Cabral-. 








Sentía un arrepentimiento mortal, una soledad total, una tristeza inmensa, aplastante, nunca podría olvidar lo que había hecho. No tubo elección –se defendía su mente-. Ya le había disparado una vez e iba a hacerlo de nuevo. Le suplicó que no, no era una razón para matar. Pero no le dio opción, así que tuvo que matarle. Recordó el pelo marrón del hombre cuando su cabeza rebotó por el impacto del disparo y como cayó al suelo de un golpe, ya muerto. Había sido el peor día de su vida. No había podido evitarlo y se sentía culpable de no haber sabido llevar mejor la situación que se le había ido por completo de las manos.

Sabía de ese vuelo de BINTER y probó suerte, quedaban plazas así que sobre la marcha se apuntó, recogió sus cosas y se marchó sin saber si algún día volvería a su casa y a su galería. Intentó no dejar huellas y rastro de sí mismo.

Así que ahora estaba en la isla de Sal no porque fuera la isla más turística del Archipiélago de Cabo Verde, y por tanto la más adelantada en cuestiones relativas a los servicios a terceros, sino porque allí podría esconderse y pensar.

No estaba en Sal por sus paisajes, que le recordaban a las islas Canarias más orientales, su relieve es plano y la isla es árida, seca. Pero Sal poseía preciosas playas de arena fina y eso le recomponía algo el alma, al menos podría nadar y llorar en las aguas limpias del Atlántico mientras pensaba qué hacer. La belleza de las olas y de las puestas de sol brillantes le ayudarían a resolver cómo proceder a continuación. Tenía un amigo en la isla propietario de hoteles y apartamentos, sabía que no le haría dar su pasaporte para alojarse en uno de ellos. Era un viejo cliente."

Luego, el 28 de octubre escribí:

La travesía desde la isla de Boavista a la isla de Tenerife


A Manuel Núñez la travesía marítima entre Boavista y Tenerife se le hizo larguísima. Habían tenido mar de fondo durante casi todo el viaje y no estaba acostumbrado a navegar en barcos de vela como aquel. Pero no podía quejarse, le llevaban sin preguntar nada y sin pedir nada a cambio. La tripulación era un grupo de aventureros que estaban recorriendo toda la costa de Africa y ahora iban a descansar en Canarias una temporada. La clásica vida que todos querríamos tener alguna vez.

Después de muchos mareos y un par de noches en vela por fin Manuel vio la punta del Teide, la guía que indicaba el camino a todos los barcos desde hacía cientos de años por aquella zona del planeta. El vigía del final de Occidente. Poco a poco las aguas se fueron calmando y llegaron al pequeño puerto de los Cristianos al mediodía de un jueves tranquilo y  soleado, plagado de turistas alemanes e ingleses que olvidaban sus fríos al sol de las Islas Canarias. Nadie les preguntó nada, nadie les pidió ningún papel, eran unos turistas más que llegaban en su embarcación de bandera europea.



Cuando pisó tierra se sintió a salvo.  Se sintió por fin en casa. Sabía donde tenía que ir a esconderse. sus abuelos eran de allí, y el había viajado a la isla con cierta frecuencia. De ahí sus conexiones con Canarias. Se despidió de sus compañeros de expedición con grandes abrazos y sentimiento. Cogió un taxi con su equipaje y se fue hacia el norte de la isla de Tenerife. Iba hacia Valle Guerra, sabía que allí estaría seguro.

Durante el viaje en taxi su atormentada mente volvió a recordarle la gravedad de lo que había hecho. Sopesaba si debía entregarse o no. Tenía que hablar primero con su cliente, no podía traicionarle y ponerle a él también en evidencia, eso era lo primero. De nuevo se convenció de que había disparado en defensa propia, que él no quería, que no tenía intención de matar a nadie pero que las circunstancias se habían torcido. Se había torcido su camino. Nunca podría olvidar aquel momento terrible en el que vio morir a un ser humano por primera vez. Contempló el sur de Tenerife durante el trayecto en taxi, los paisajes ásperos de ceniza volcánica del sur seguían teniendo esa belleza surreal difícil de apreciar por la mayoría de los turistas. La belleza involuntaria de ese paisaje volcánico casi amarillo fuego y tierra, iluminado por el sol de invierno  y de plantas autóctonas como las Tabaibas le devolvió a su adolescencia y así fue, con la mirada fija y perdida, hasta el final de su viaje.