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lunes, 2 de marzo de 2009

LOS TIEMPOS ESTÁN CAMBIANDO

Me gustaría que leyeran este interesante artículo del Profesor Jose Luis Rivero Ceballos sobre la crisis y sobre todo las 15 medidas que propone al final y que me dijeran su opinión y si debemos llevarlas como propuestas concretas al Parlamento.


Los tiempos están cambiado
José Luis Rivero Ceballos

Hace algo más de un año, tuve la oportunidad de publicar en el Diario de Avisos tres artículos sobre la situación económica. Al final del último me preguntaba si se trataba de una fase de moderado crecimiento, típica del ciclo económico, o de un proceso más profundo, señal de cambios en el sistema económico. Decía entonces que no sabía si el tiempo pasará, título de la famosa canción de la película Casablanca, o los tiempos están cambiando, título no menos famoso de la canción de Dylan. Hoy sabemos que los tiempos están cambiando.
En 2007, los especialista llevaban años preguntándose cuál sería el efecto para la economía internacional del extraordinario déficit alcanzado por los Estados Unidos de América en su comercio exterior y en el presupuesto público, los que llamamos “déficits gemelos”. Pero, un año tras otro, las economías seguían creciendo a tasas considerablemente altas. No sólo las economías desarrolladas, también gran parte de América Latina, el Caribe y los países africanos productores de materias primas. Así pues, existían sólo algunos puntos flacos en el crecimiento: los países africanos sin recursos exportables, Japón, algunos países de América Centro América y el Caribe.
De pronto, a principios de 2007, los precios del petróleo comenzaron a subir, se dice que por tres razones: el crecimiento de la demanda, el bajo crecimiento de la oferta y la acción de los especuladores que colocan sus excedentes de liquidez en los remates diarios de los mercados del crudo. También subieron los precios de los alimentos, por dos razones: el crecimiento de la demanda y la sustitución de las producciones agrícolas por las generadoras de los biocombustibles.
El temor a la inflación hizo que los bancos centrales reaccionaran. Subieron los tipos de interés de referencia en muy poco tiempo y las familias y empresas que se habían generalmente endeudado sufrieron las consecuencias.
Los mercados financieros empezaron a acusar la morosidad, ésta les llevó a las desconfianza, posteriormente al pánico y entonces se produjo el cierre de los mercados de crédito. Antes de agosto, el problema era qué hacer con la liquidez del sistema; después, cómo inyectar dinero en el mercado para que llegara a las empresas y las familias.
Los hechos han precipitado una crisis económica de proporciones aún incalculables y, de momento, los acontecimientos han vapuleado todas las políticas diseñadas.
Hoy, sin embargo, los temores que dieron lugar a la crisis en su origen han desaparecido. Es cierto que los peligros de inflación han pasado. Los precios del petróleo han caído, los de los alimentos también, pero la política monetaria nos ha dejado en una de las mayores crisis que se recuerdan.
Cierto es también que en economía, como en tantas otras cosas de la vida, los excesos, tarde o temprano, pasan factura. La época de la “exuberancia irracional”, como así la denominó Alan Greenspan, sabíamos que debía ser corregida, el problema era que no sabíamos cuando y tampoco quién pagaría el precio.
Los efectos sobre la economía de Canarias están siendo relevantes. Siguiendo un patrón tradicional desde los sesenta del siglo XX, el ciclo económico en Canarias tiende un tanto a la exageración: la economía de Canarias crece más que la media nacional cuando la fase es alcista y menos en las de moderado crecimiento.
Debemos recordar que en el último ciclo de corto plazo, la renta per cápita ha caído constantemente. Este, desde luego, era un síntoma de que el crecimiento potencial de la economía de Canarias iba poco a poco decreciendo. Este hecho es independiente, y anterior, a la crisis económica.
Así pues, la crisis ha precipitado, desgraciadamente, lo que debíamos afrontar en cualquier caso. Atosigados, como ahora estamos, por los problemas a corto plazo, no es la mejor forma de acometer decisiones estratégicas, pero los tiempos y las circunstancias no se eligen. Al menos, no siempre se pueden elegir.
Transcurridos diecisiete meses desde el comienzo de la crisis, tres ideas parecen estar consolidadas: primera, la crisis es general, profunda y duradera; segunda, es urgente afrontar los problemas de las personas más vulnerables; tercera, debemos seguir persiguiendo objetivos de largo plazo, pero en las actuales condiciones, las necesidades sociales urgentes mandan en la prioridades. Permítanme un breve comentario al respecto.
La crisis es general. Basta leer cualquier informe de los organismos internacionales para convencerse. Fijémonos en que todos los países están afectados. Los países pequeños, que se ponían como ejemplo de éxito, tales como Islandia o Irlanda; las grandes potencias en ascenso, como China, Argentina, Brasil; los países productores de materias primas, como algunos de África occidental; las naciones de desarrollo medio-alto, como España; por supuesto, los Estados Unidos de América y la Europa más desarrollada; las economías del este, que presumían hasta estos últimos días de resistir la crisis, también presentan resultados económicos decepcionantes; todos están en situaciones parecidas, con distinto grado, pero con caídas del PIB en el último trimestre o muy cerca del estancamiento.
No se trata pues del error de un gobierno, partido, sindicato o patronal. Es mucho más: es la consecuencia de los excesos de la ideología hegemónica instalada en el ámbito económico desde principios de los setenta, en buena medida derivada de la crisis económica de entonces y de la del pensamiento económico keynesiano. Si esto es así, ningún gobierno, del nivel que sea, partido, sindicato o patronal, basta para afrontar las complejidades que se presentan y para determinar nuevos espacios de consenso. Y, sin embargo, todos pueden aportar algo.
Es también profunda porque se ha generado en el seno mismo del sistema financiero y se desplaza hacia la economía real, afectando a las actividades económicas de toda naturaleza. Hoy el crédito se encuentra en una situación de parálisis. Como ha señalado Paul Krugman en la reedición de su libro El Retorno de la Economía de la Depresión y la Crisis Actual, este hecho nos lleva necesariamente a precisar que “los políticos del mundo deben conseguir dos cosas: conseguir que el crédito vuelva a fluir y fomentar el gasto”. La lección que extraemos es que las políticas deben ser proporcionales a los problemas y deben focalizarse hacia el núcleo propagador de la crisis. De momento, se trata de reparar un daño muy grave en el sistema financiero, para poder construir paralelamente algunas nuevas bases del crecimiento económico.
Será duradera porque construir nuevas bases de crecimiento requiere un proceso de maduración necesariamente lento. Además, el sistema financiero no ha reaccionado aún. Tardará en reaccionar y, a partir de ahí, poco a poco, la inversión y el consumo cambiarán con las expectativas hasta provocar un nuevo “círculo virtuoso”.
Lo importante es entender que no cabe pensar en una reversión de las condiciones actuales a una situación anterior, de tal suerte que este año y pico sea un simple paréntesis. Por tanto, hay que combinar políticas económicas de largo y corto plazo, teniendo en cuenta que ahora hay que resolver problemas urgentes, como el desempleo masivo, pero también hay que preparar las condiciones de la recuperación. Keynes es el autor de la famosa frase, “a largo plazo todos estaremos muertos”, así que es prioritario resolver los efectos más duros socialmente, porque de paso nos ayudará a posibilitar la recuperación posterior.
También es fácil estar de acuerdo en que la insuficiencia de la demanda que ahora padecemos no debe hacer pensar en una recuperación que se materialice en actividades económicas y comportamientos similares a los que hasta aquí nos trajeron.
Es cierto que las economías, tarde o temprano, se recuperan de la crisis y de las fases de moderado crecimiento. Como también lo es que la historia no se repite, todo lo más, como dijo Marx, se caricaturiza. La recuperación vendrá dada como consecuencia de una mezcla de lo que la economía de Canarias ha sido en el pasado y las innovaciones que acertemos a introducir.
Por tanto, ni el futuro es una réplica exacta del pasado, es más, no lo debe ser, ni es realista pensar en un cambio radical en el aparezcan actividades productivas hoy inexistentes. De nuevo, el razonamiento nos lleva a la necesidad de compatibilizar corto y largo plazo.
Precisamente porque la crisis es general, profunda y duradera, debemos afrontar en primer lugar los problemas de la población más vulnerable. La evolución del volumen y de la tasa de paro están creando alarma en la población. Las previsiones que habíamos hecho quedan superadas por las nuevas informaciones. Un ejemplo, en octubre habíamos previsto que el 2009 terminaría con una tasa de paro del 21%, en diciembre la previsión era del 23%, hoy pensamos que no estaría por debajo del 28% en la versión más realista.
La reducción de la población ocupada (recordemos que población ocupada, amén de otras características, es la que ha trabajado en la semana de referencia al menos una hora) y el rápido incremento del paro, hace que la población en situación de “privación absoluta”, continúe sin perspectiva. Pero hay mucho más, las personas que durante años tuvieron la perspectiva de una vida en constante progreso de consumo, están percibiendo que sus expectativas resultan frustradas, así que se dice que su situación es de “privación relativa”.
La población activa seguirá creciendo al menos durante un tiempo, porque domina el “efecto del trabajador añadido” sobre el “efecto del trabajador desanimado”. Esto es, cuando una persona pasa a la situación de desempleo, varios miembros de la familia se incorporan a la búsqueda de empleo para incrementar las posibilidades de obtener renta. Mientras sea así, el problema será sólo grave, si el “efecto del trabajador desanimado” fuera dominante, sería difícil buscar un calificativo adecuado, porque significará que una gran parte de las personas en desempleo no buscan trabajo porque están convencidos de que no lo encontrarán.
Entre la clase más pobre, la posibilidad de una “buena vida” se aleja. Hemos señalado en muchas ocasiones que una de las debilidades de nuestra economía es que dieciocho años de crecimiento económico no consiguieron reducir sustancialmente el porcentaje de personas por debajo del nivel de pobreza relativa (veáse Encuesta de Ingresos y Condiciones de Vida de la Población Canaria, 2001, 2004, 2007).
Es cierto también que el umbral de pobreza (se fija por convención internacional en el 60% de la mediana del ingreso medio equivalente) es una medida relativa, pero es un indicador de desigualdad. Hay que decir más, la información oficial obtenida indica que un importante núcleo de la población (un 16%) está justo por encima del nivel de pobreza, por tanto, con altos grados de vulnerabilidad frente a condiciones adversas del mercado de trabajo como las que se dan en estos años.
Si es cierto que la tasa de paro está creciendo rápidamente y que estamos condenados, si no se hace algo efectivo pronto, a una distribución de la renta que deja a un mayor número, en términos absolutos y relativos, de personas por debajo del umbral de pobreza, debemos poner en orden nuestras prioridades a fin de revertir esta situación cuanto antes.
La tercera idea propuesta es que debemos pensar en el largo plazo, pero, por las razones expuestas, existen necesidades básicas que deben ser atendidas. No se trata sólo, tal y como hemos señalado, de recuperar la demanda de la economía. Es posible que desde la gran crisis de 1929 no hayamos tenido un problema de demanda agregada como el actual, salvo en la etapa de la postguerra española. La razón es que al bloquearse el crédito, la demanda de inversión y de consumo ha sufrido un daño considerable. Esta debilidad genera precaución tanto en el consumo como en la inversión, lo que hace más profunda la crisis. Pero no es éste el único problema. En Canarias es imprescindible ocuparse de las actividades económicas en las que ha de materializarse la demanda cuando se produzca el cambio hacia las condiciones de la recuperación.
De esta suerte, debemos pensar en las consecuencias de las elecciones sociales que hacemos. Parece existir consenso en que las actividades económicas que procuraron el crecimiento desde los años sesenta del siglo XX, deben reorientarse. No se trata de debatir sobre el “agotamiento del modelo”. La frase carece de sentido. La economía no es un modelo, es la producción y distribución de bienes y servicios. Un modelo es una construcción teórica que interpreta la realidad que, por principio, es inabarcable. Confundir la economía con un modelo es un grave error, porque nos conduce a pensar en una economía tipo lego que podemos manipular sin restricciones. Por otra parte, un modelo no se agota, se utiliza mientras no exista otro que explique mejor la realidad.
Si lo que se quiere decir es que las actividades económicas que han potenciado el crecimiento de la economía en Canarias desde los años sesenta del siglo XX cada vez tienen menor capacidad de crecimiento, no estoy de acuerdo.
Primero, porque llevamos oyendo lo del agotamiento del modelo desde hace más de treinta años. Treinta años de “agotamiento del modelo”, agotan a cualquiera.
Segundo, porque es precisamente ésta la base del problema planteado: las actividades que han sustentado el crecimiento pueden seguir creciendo más o menos como en el pasado, una vez que se recuperen las condiciones de la economía. Pero existe consenso, al parecer, en que los costes sociales asociados no son admisibles por las generaciones que viven en Canarias. Se trata de una elección social, no de una imposibilidad objetiva.
Debemos respetar la elección social, pero esto hace más difícil el futuro, porque materializar la demanda efectiva en actividades económicas más restrictivas en la asignación de recursos, relativas al medio ambiente, es una vía de crecimiento necesariamente más compleja y, probablemente, más moderada en términos de crecimiento del PIB per cápita y el empleo.
¿Es posible hacer algo? Siempre es posible hacer mucho. Los gobiernos, de cualquier ámbito llevan diecisiete meses intentando parar la crisis, pero ninguno ha conseguido hacerlo. Reconocer que la situación es tan complicada es un signo de humildad y realismo necesario para empezar a resolver problemas.
Algunas acciones necesarias son casi de economía doméstica, otras son de largo plazo. Por otra parte, están fuera del alcance de las economías regionales, como es lógico, numerosas posibilidades de la política económica cuya competencia corresponde al gobierno central e incluso a las organizaciones supranacionales.
Permítanme señalar algunas cuestiones básicas sobre política económica en el ámbito de la comunidad autónoma de Canarias que, con carácter de urgente, podrían permitir un consenso social amplio.
1. Se deben reforzar los recursos de los servicios sociales de las corporaciones locales. El incremento previsible de la demanda de servicios sociales en los próximos meses requiere recursos monetarios destinados a los solicitantes, mejorar la gestión y ampliar los equipos.
2. Se debe reforzar el apoyo al Servicio Canario de Empleo. En especial, podría revisarse el texto de las líneas estratégicas para el fomento del empleo, estableciendo prioridades proporcionales al incremento de la tasa de paro.
3. Es necesario reforzar la concertación social, pero no en el mismo tono que hasta el momento. Se trata de diseñar, al menos para los grandes segmentos de empleo (comercio, hostelería, construcción), mecanismos de rotación entre empleo, desempleo y formación. Me refiero a un todo ordenado, que permita el flujo seguro entre las situaciones señaladas. Especialmente, orientado a las personas más vulnerables cuya familia quede sin ingresos. No es nada que no se haya utilizado antes en otros países, de hecho, la OIT y la Comisión Europea vienen desde hace años proponiendo que se ensayen formas de relaciones laborales que combinen flexibilidad y seguridad.
4. La negociación colectiva debe respetar criterios restrictivos para los crecimientos salariales, de forma que sean inferiores a las tendencias de la inflación en enero. También deberían facilitarse los criterios de “descuelgue” para empresas con graves dificultades.
5. Debe ponerse en práctica medidas de apoyo a las personas que quedan sin prestación de desempleo a fin de extender la protección a los colectivos más vulnerables. Esto requiere un programa dotado proporcionalmente a la gravedad de la situación.
6. Las instituciones políticas de Canarias deberían aprobar un plan complementario al del Estado en materia de inversión pública.
7. Debería firmarse un convenio con el ICO a fin de potenciar las líneas regionales.
8. También debería complementarse el programa del Gobierno del Estado dirigido a potenciar la inversión pública en los Ayuntamientos, incorporando a los Cabildos.
9. Podrían establecerse mecanismos mediante los cuales las empresas que ejecuten los proyectos de inversión pública puedan tener liquidez en breve.
10. El efecto de un mayor gasto público y de la caída de los ingresos debería compensarse con un crecimiento cero de las retribuciones del personal al servicios de la administración.
10. Se debería mantener el Capítulo II de los presupuestos de la administraciones públicas.
12. La administración en Canarias debería, por razones de urgencia, establecer sistemas de liquidación rápida de sus deudas con las empresas y autónomos.
13. Los impuestos no deberían modificarse, dejando que actuaran los “estabilizadores automáticos” en las condiciones actuales.
14. La ley de medidas urgentes de ordenación del territorio debe orientarse a la resolución rápida de los conflictos y a favorecer la actividad constructiva menor.
15. La aprobación de los Planes Generales de Ordenación es urgente. Debe precisarse el calendario.
Estos quince puntos pueden ser la base de un amplio consenso en los ámbitos económico, social y político. Como es natural en democracia, el liderazgo corresponde al ámbito político. Por esto, es imprescindible que se construyan los espacios de consenso y disenso necesarios. Esta es una de las competencias y obligaciones de los políticos como profesionales.
Permítaseme hacer algunos comentarios generales sobre estas ideas.
De entre las políticas de demanda, el incremento de la inversión pública es la que tiene mayor tradición. La teoría económica nos dice que la inversión pública tiene efectos multiplicadores sobre la economía. Fundamentalmente en fases críticas de la economía, el sector público canaliza ahorro a la inversión y provoca el crecimiento económico vía inversión y consumo.
Desgraciadamente, los efectos no parece que puedan elevarse como sería deseable y en la medida en que está previsto en los artículos 95 y 96 de la Ley 20/1991. El incumplimiento de lo previsto en el REF ha supuesto para Canarias una pérdida notable de capacidad de inversión entre 2004 y 2009.
También desafortunadamente, sigue sin estar resuelto cuál será el modelo de financiación de las comunidades autónomas para los próximos años. La capacidad de gasto del sector público de Canarias en los próximos años dependerá de los compromisos que puedan adquirirse en el nuevo modelo de financiación de las comunidades autónomas. La caída de la recaudación impone un escenario nada favorable a los métodos utilizados en las anteriores modificaciones. Hasta ahora, cada reforma partió de un criterio: todas las comunidades autónomas ganan, ninguna pierde. Pero en el actual contexto no es fácil combinar este criterio y la pérdida de recaudación. Para Canarias, los criterios de población y crecimiento de la población, insularidad y doble insularidad, son relevantes.
En el mismo sentido, la financiación de la sanidad, constituye un aspecto también clave para el futuro. La actualización de la población en el criterio de reparto es importante.
En este contexto, parece conveniente reforzar el criterio de austeridad en las decisiones del sector público. La austeridad puede ser transformadora. Quizás gran parte de los problemas que hoy tenemos y de los costes del crecimiento se deben a que hemos perdido parte de la perspectiva de cuáles son nuestros recursos. El sector público tiene dos tareas en relación a la austeridad. Primero, administrar bien los recursos públicos en un contexto de austeridad significa discernir qué necesidades debemos satisfacer y en qué nivel, lo que implica renunciar a lo menos importante. La segunda tarea no es menos relevante, se trata de dar ejemplo a la población, de explicar por qué se hace lo que se hace. En los próximos años, no habrá elección: la austeridad vendrá impuesta por un cambio radical en los ingresos.
Por esto, la contención del capítulo I parece imprescindible. En este sentido, la búsqueda de un compromiso de los funcionarios y del personal laboral de la administración pública con el conjunto de la sociedad, parece muy conveniente.
Desde la perspectiva de la inversión, lo más relevante que se puede hacer en Canarias es impulsar el estímulo a la inversión privada en proyectos de I+D+i. El apoyo a las actuaciones de la Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad, parece que es uno de los ejes esenciales de la política económica. Llevamos en Canarias muchos años admitiendo en el discurso que la investigación y sus aplicaciones empresariales es un factor clave del desarrollo, pero nuestros resultados son de una pobreza tan grande que contrasta tremendamente con los deseos de una sociedad que aspira a lograr niveles de excelencia. Ahora bien, no podemos esperar resultados a corto plazo, pero hay que dar pasos firmes en la dirección adecuada.
Las políticas de oferta en fases de moderado crecimiento suelen proponer cambios de alcance. Veamos algunas.
De entre ellas parece clave las políticas de concertación. Conviene ir introduciendo en los acuerdos de negociación colectiva prácticas que permitan avanzar en la combinación de flexibilidad y seguridad. Los tipos de relaciones laborales más avanzados son los que combinan estos dos elementos. Será conveniente, por tanto, abordar procesos de negociación continua que permiten realizar pruebas, en principio modestas, en cada uno de los sectores de actividad, especialmente, en los de mayor volumen de empleo, buscando establecer un catálogo de “buenas prácticas”.
La disciplina salarial es una medida de acompañamiento imprescindible. Los sindicatos actuaron prontamente en cuanto se conocieron los primeros síntomas de problemas en el año 2001, pactando incrementos salariales por debajo de la tasa de inflación prevista. Con más razón ahora deben revisarse los criterios de negociación colectiva. En primer término, deben pactarse incrementos de salarios que supongan caídas de los salarios reales que permitan moderar los costes laborales. Segundo, hay que facilitar las condiciones de descuelgue de las empresas con problemas, de forma que sea posible ajustar los costes laborales unitarios para mantener la mayor cantidad de empleo.
Debemos hacer referencia a otro de los recursos económicos fundamentales en Canarias: el territorio. Uno de los aspectos centrales es la aprobación de los planes generales. Necesitamos despejar incertidumbres cuanto antes, no debemos sumar a las que ya nos vienen determinadas por la economía internacional otras de nuestra parte.
Dicho esto sobre dos recursos básicos, trabajo y territorio, creo que el tercer elemento clave es la competencia. Las regiones ultraperiféricas, se ha dicho muchas veces, tienen especiales condiciones que afectan a la competencia del sistema económico. La lejanía de los grandes mercados continentales y la pequeña dimensión de sus economías, las hacen vulnerables.
En este orden de cosas, el actual proceso de transposición de la Directiva de Servicios al derecho interno ha provocado una cierta polémica en relación con el régimen de autorización vigente en materia de establecimiento de centros comerciales. La normativa de la Comunidad Autónoma de Canarias respeta los criterios generales establecidos por la Directiva en lo que podría afectar a la no discriminación, proporcionalidad y necesidad, en función de la protección de los derechos de los consumidores, la protección del medio ambiente, el entorno urbano y de la vía del artículo 299.2 del Tratado CE. Una mayor liberalización respecto a la localización de grandes distribuidores acentuaría los problemas actuales del comercio pequeño y mediano, muy afectado por la crisis, con la consiguiente repercusión sobre el empleo.
En el ámbito fiscal, podemos explorar las posibilidades de una reforma del REF. Esto no servirá para aplacar los efectos de la crisis, ni siquiera para salir de ella, pero sí para sustentar una futura recuperación. Podrían revisarse los instrumentos económicos y fiscales del REF y estudiar la conveniencia de un impuesto sobre el beneficio de la sociedades en Canarias.
Aunque no son buenos momentos para África occidental, no debemos perder de vista el objetivo de buscar nuevos lazos para convertir Canarias en una especie de plato de noodels de las relaciones económicas en esta parte del Atlántico. Las diferencias entre los países que tienen la fortuna de poseer materias primas y los que no los tienen, amenaza con seguir abriendo los desequilibrios de renta y riqueza. Sin embargo, existen campos muy amplios en el que se pueden explorar actuaciones en beneficio mutuo.
Todas estas cuestiones, unas de economía de urgencia, otras de medio plazo, pueden ser, como se ha dicho, motivo de consenso. Están en la perspectiva de combinar corto y largo plazo, pensando en tener a punto la economía interna para aprovechar el momento en el que cambien las condiciones económicas generales y atender a las necesidades de la población más vulnerable.

8 comentarios:

elintenso dijo...

Incompleto. Es la palabra que se me ocurre. Quizá sesgado por un corte acrítico. Pero no quiero ser crítico con el que no critica.
De nuevo mi empeño en poner acentos en que la política de hoy no sirve para la sociedad del mañana. Quizá es que la tomadura de pelo ha llegado a la raíz del pelo, y corremos el serio riesgo de quedarnos calvos. Unos más que otros, sin duda. Nadie nos invitó a coger el tren de la modernidad y ahora se nos habla de materias primas.
Soluciones: más educación, más políticas de educación, mejores políticas de educación. La educación o la falta de ella nos está matando, poco a poco. Del espíritu crítico y del activismo social, no de la política, vendrá el futuro. O no habrá nunca.

LILA MISTRAL dijo...

Magnifico articulo, aunque parezca espeso de leer en principio, analiza meticulosa y documentalmente todo lo que nos ha llegado encima y sugiere formas inteligentes de intentar aminorar el caos, que en nuestro caso y por nuestra ubicación periférica, puede incluso magnificarse.
Lo que yo tengo claro, por vivirlo en propias carnes, y no por ser una entendida en economia y estadisticas, es que en este mundo global, para lo bueno y lo malo, la solidarida y arrimar todos el hombro a funcionado siempre. Estuve en el año 81,en el Chile de Pinochet,obviaremos lo que hizo allí este señor, pero a lo que voy es que todas las empresas y trabajadores del pais coordinaron bajar sueldos y beneficios, a cambio de no cerrar ni despedir empleados. Costó mucho pero la gente siguiò viviendo con modestia y siendo feliz en la medida que se podia. Siempre lo pongo de ejemplo, pues me impresionó cómo todo el mundo estuvo conforme. Creo que aquí habría que hacer algo parecido en el sentido de que las grandes empresas bajaran sus perspectivas de beneficios, que quién más tenga se sacrifique más, se congelen los grandes sueldos y se ayude al que menos tiene. En resumen Compromiso y Solidaridad. Parece utopía pero creo que si todos encauzamos nuestras posibilidades al mismo objetivo podremos conseguir salir con la leccion aprendida. Definitivamente los tiempos estan Cambiando, quisiera que para hacernos mejor a todos, aunque antes tengamos que hundirnos un poco en el fango. Es el precio que hay que pagar.

elintenso dijo...

¿Preguntar por qué no tiene una web el nuevo Espacio Canarias en Madrid es una perogrullada o simplemente una impertinencia?

elintenso dijo...

Aunque he encontrado un pequeño espacio dedicado en la web del septenio, www.septenio.com, nada comparado o sea a años luz de la web del centro de cultura catalana en Madrid, http://www.ccblanquerna.cat/cas/index.aspx...
¿Por qué será tan difícil copiar lo bueno?

Neni dijo...

Intenso: tiempo al tiempo! En breve tendremos una web más completa, como se merece el centro. Gracias por tu comentario. Saludos!!

Dulce Xerach dijo...

27 febrero, 2009 - 11:28 - Juan Cruz

Estos días que parecen verano

Estos días que parecen verano son muy gratos, como si fueran bendiciones después de la larga letanía del invierno. Así que ayer salí a la calle con esa pequeña euforia que da el regocijo del tiempo, y primero que nada me encaminé hacia Alcalá, 91, donde se inauguraba el centro canario de cultura que ahora complementa en Madrid la excelente labor de la Casa de Canarias. Es una excelente idea: colocar en Madrid un lugar donde la gente a la que le interesen los libros y las artes hechas en Canarias puedan encontrar los libros y las exposiciones que contengan el resultado de la imaginación que ahora tarda tanto en traspasar el Atlántico. Había muchísima gente a mediodía, y me dijeron que había muchísima más por la noche, cuando se inauguró la exposición que incluye obras de artistas jóvenes y veteranos muy interesantes y muy reconocidos, entre los cuales, por ciertto, está mi amigo el fotógrafo Carlos A. Schwartz, protagonista de tantos momentos gratos o inolvidables de mi propia vida. Estaban mis editores favoritos, los de Artemisa, Marian y Ulises, y mi amiga y editora también favorita Olga Álvarez, de Tauro Ediciones. Y muchísima gente que me encantó encontrar, como Dulce Xerach, que ahora es bloguera reputada y diputada y que antes fue una emprendodra cultural desde la política, y Cristóbal de la Rosa, consejero del Cabildo, y Alberto Delgado, el viceconsejero de Cultura, y Milagros Brito, la consejera, y Caco Senante, y Sabas Martín, y José Luis Toribio, y el presidente de Canarias, Paulino Rivero, y mi amigo don José María, y Elvireta Millares, y Martín Rivero, y don Ángel Hernández y Aida Luque, ex presidente y presidenta de la Casa de Canarias..., y tantos otros. En fin, fue un buen regreso a la tierra en Madrid, y el descubrimiento de un lugar donde podré, al fin, comprar libros canarios o de canarios sin necesidad de esperar a mis viajes isleños...

Anónimo dijo...

qué bien, ya tiene Juan Cruz dónde encontrarse con sus amigos los pijos y los poderosos isleños. ¿eso es fomentar la cultura aqui? y qué hay de un plan de enseñanza en las escuelas sobre CANARIO CONOCE A LOS ARTISTAS CANARIOS?? por favor!! si hay politicos que creen que Oscar Dominguez sigue vivo.

Anónimo dijo...

Además, ¿cómo va a ser propio de una "bloguera reputada" colgar un artículo de otro en su propio blog sin citar la fuente de dónde proviene o se toma?
¿Eso es lo que te ha enseñado Juan Cruz? ¿A qué hora son esas clases?