jueves, 13 de octubre de 2011

Una lección para muchos; después de ser criticado y vilipendiado durante años ... consigue el Premio Nobel de Química Daniel Shechtman.

Belleza es sinónimo de simetría y de orden, entre otras cosas, y de eso va la cristalografía, estudiar y reconocer el resultado de un orden regular en las angulosas y subyugantes formas externas de los cristales. Bien, pues era una ciencia que parecía exacta y en la que todo estaba inventado, experimentado y cerrado. Hasta que hace 29 años, un israelí, Daniel Shechtman descubrió algo imposible: que una constelación de puntos en esos cristales tenía una simetría no contemplada por las anteriores teorías. era de orden cinco (pentágonos ). Sus colegas le dijeron que eso era imposible y que él debería saberlo, que lo olvidara. Pero él contrastó de nuevo los resultados y trató de publicarlos sin éxito. Hasta que lo consiguió años después porque unos pocos colegas sí le apoyaron (menos mal que uno siempre esos 4 amigos incondicionales en la vida que te ayudan aunque no te entiendan).

Los "colegas" lo machacaron con duras y mediocres críticas :¡Cómo iba a ser errónea una teoría cerrada y probada durante más de un siglo! Le hicieron la vida imposible hasta el punto de que le resultó difícil seguir investigando. Pero él no cejó en su empeño.

Finalmente, algunos largos años después, otros científicos encontraron también casos similares que también rompían la simetría canónica de la cristalografía  y -contra todo pronóstico- le dieron la razón a Shechtman y acabaron por admitir que era el descubridor de los primeros materiales que estaban ordenados pero cuasi periódicamente, o sea, descubrió los CUASICRISTALES. 

La moraleja negativa de este cuento es que siempre hay personas dispuestas a hundir a los más creativos e inteligentes y a despotricar de ellos e inventar cosas terribles. La positiva es que cuando hay tenacidad, incluso lo imposible, intocable e inalterable puede cambiarse. 

Por todo ello me alegro tanto de que le hayan dado el Nobel de Química a alguien tan especial, a una persona tan creativa y llena de curiosidad ( que es lo que ha sido siempre el motor de todo descubrimiento ). Me alegro porque es una lección que debemos aprender todos: si encuentras algo nuevo defiéndelo, aunque te lluevan las críticas, que serán más duras cuanto más heterodoxas sean tus ideas, pero al final te darán la razón.

El panico de los plutócratas.



Como dice Paul Krugman a propósito de las protestas ciudadanas en Nueva York los extremistas no son los ciudadanos que intentan hacer oír su voz, son los oligarcas y los poderosos que quieren suprimir toda crítica:


"It remains to be seen whether the Occupy Wall Street protests will change America’s direction. Yet the protests have already elicited a remarkably hysterical reaction from Wall Street, the super-rich in general, and politicians and pundits who reliably serve the interests of the wealthiest hundredth of a percent.

And this reaction tells you something important — namely, that the extremists threatening American values are what F.D.R. called “economic royalists,” not the people camping in Zuccotti Park.

Consider first how Republican politicians have portrayed the modest-sized if growing demonstrations, which have involved some confrontations with the police — confrontations that seem to have involved a lot of police overreaction — but nothing one could call a riot. And there has in fact been nothing so far to match the behavior of Tea Party crowds in the summer of 2009.



Nonetheless, Eric Cantor, the House majority leader, has denounced “mobs” and “the pitting of Americans against Americans.” The G.O.P. presidential candidates have weighed in, with Mitt Romney accusing the protesters of waging “class warfare,” while Herman Cain calls them “anti-American.” My favorite, however, is Senator Rand Paul, who for some reason worries that the protesters will start seizing iPads, because they believe rich people don’t deserve to have them.

Michael Bloomberg, New York’s mayor and a financial-industry titan in his own right, was a bit more moderate, but still accused the protesters of trying to “take the jobs away from people working in this city,” a statement that bears no resemblance to the movement’s actual goals.

And if you were listening to talking heads on CNBC, you learned that the protesters “let their freak flags fly,” and are “aligned with Lenin.”

The way to understand all of this is to realize that it’s part of a broader syndrome, in which wealthy Americans who benefit hugely from a system rigged in their favor react with hysteria to anyone who points out just how rigged the system is.

Last year, you may recall, a number of financial-industry barons went wild over very mild criticism from President Obama. They denounced Mr. Obama as being almost a socialist for endorsing the so-called Volcker rule, which would simply prohibit banks backed by federal guarantees from engaging in risky speculation. And as for their reaction to proposals to close a loophole that lets some of them pay remarkably low taxes — well, Stephen Schwarzman, chairman of the Blackstone Group, compared it to Hitler’s invasion of Poland.

And then there’s the campaign of character assassination against Elizabeth Warren, the financial reformer now running for the Senate in Massachusetts. Not long ago a YouTube video of Ms. Warren making an eloquent, down-to-earth case for taxes on the rich went viral. Nothing about what she said was radical — it was no more than a modern riff on Oliver Wendell Holmes’s famous dictum that “Taxes are what we pay for civilized society.”

But listening to the reliable defenders of the wealthy, you’d think that Ms. Warren was the second coming of Leon Trotsky. George Will declared that she has a “collectivist agenda,” that she believes that “individualism is a chimera.” And Rush Limbaugh called her “a parasite who hates her host. Willing to destroy the host while she sucks the life out of it.”

What’s going on here? The answer, surely, is that Wall Street’s Masters of the Universe realize, deep down, how morally indefensible their position is. They’re not John Galt; they’re not even Steve Jobs. They’re people who got rich by peddling complex financial schemes that, far from delivering clear benefits to the American people, helped push us into a crisis whose aftereffects continue to blight the lives of tens of millions of their fellow citizens.

Yet they have paid no price. Their institutions were bailed out by taxpayers, with few strings attached. They continue to benefit from explicit and implicit federal guarantees — basically, they’re still in a game of heads they win, tails taxpayers lose. And they benefit from tax loopholes that in many cases have people with multimillion-dollar incomes paying lower rates than middle-class families.

This special treatment can’t bear close scrutiny — and therefore, as they see it, there must be no close scrutiny. Anyone who points out the obvious, no matter how calmly and moderately, must be demonized and driven from the stage. In fact, the more reasonable and moderate a critic sounds, the more urgently he or she must be demonized, hence the frantic sliming of Elizabeth Warren.

So who’s really being un-American here? Not the protesters, who are simply trying to get their voices heard. No, the real extremists here are America’s oligarchs, who want to suppress any criticism of the sources of their wealth."

En The New York Times, el día 10.

domingo, 9 de octubre de 2011

La tristeza de un año sin Adán



Sin consuelo. 
Un año triste y sin consuelo. 
Sin palabras. Sin capacidad para el duelo. 
Solo pena. 
Solo ganas de huir, huir, y huir de esa realidad tan real. Tan cruel.


Hace un año a estas horas aún estaba vivo, 
respiraba con tanta dificultad, 
sabíamos que se estaba muriendo pero aún estaba allí, 
entre nosotros.
Cuanto dolor.


Ahora es un amigo que no está,  un amigo al que me gustaría poder decirle que vuelva, que tenemos que hablar de muchas cosas y de muchas ideas.


A veces me alegra saber que no está viendo como está Canarias hoy y sus problemas,
A veces me alegro porque le conocí y aprendí de él como maestro.
A veces, caminando hacia el futuro me siento fuerte, porque gracias a él aprendí tanto, ese es mi consuelo.


Pero a veces, como hoy, solo hay pena. Solo tristeza y rabia.


Me enredan sus recuerdos. Como le echo de menos. 
¿Que hacer con el alma cuando se te va un amigo del alma? 


No puedo olvidar. No quiero olvidarle. 


Tampoco puedo perdonar. Aún no.







viernes, 7 de octubre de 2011

Remembering Steve Jobs


Es una pena que los buenos se mueran tan jóvenes y con tantas cosas por hacer. Le echaremos de menos.

viernes, 30 de septiembre de 2011

EL MUNDO HA CAMBIADO, YA NO VALE CUALQUIER INNOVACIÓN. SE NECESITA INNOVACIÓN DISRUPTIVA.

El mundo ha cambiado. Vivimos en un mundo globalizado a nivel de individuo, donde ya no hay fronteras y en la que ya no sabes quién es tu competidor ni dónde está. 

Nuestro modelo de sociedad del bienestar basado en la emisión de deuda ya no es sostenible y la única forma de sostenibilidad es la creación de riqueza.

La innovación incremental ha permitido obtener beneficios, a lo largo del tiempo a muchas empresas y emprendedores. Es la base del negocio de consultoría, y está en la raíz de la mejora de la calidad de vida de las sociedades avanzadas. No obstante ninguna empresa de las que decimos y conocemos como innovadoras ha llegado a esa posición, mediante innovaciones incrementales. A sus competidores directos, en general, el mercado y la competencia, las ha hecho desaparecer. 

Ser una empresa líder o establecida en un sector estable ya no basta para sobrevivir.

Para sobrevivir, debemos ser capaces de reinventarnos cada día para hacer frente al mundo cambiante en el que vivimos.

La innovación debe de ser disruptiva y lo que es más difícil, continua.

La innovación disruptiva, además de ser el motor del crecimiento de largo plazo, es una plataforma de lanzamiento a nuevos mercados y la fórmula para crear segmentos de consumo originales. Pero ponerla en marcha exige una mentalidad de negocios completamente nueva, otra forma de mirar a los clientes, y entender las tareas que los productos y servicios deben realizar para ellos*.
Todo líder de negocios aspira a construir una empresa innovadora. ¿Quién no querría ser como Apple, Southwest o Starbucks, y reinventar el mercado con un enfoque novedoso? 

Esas compañías se aventuraron por territorios desconocidos con propuestas de valor originales.
Crearon segmentos, alentaron a millones de personas que no eran tenidas en cuenta por otros jugadores a convertirse en consumidores de sus productos y generaron nuevas fuentes de ganancias. Sus innovaciones fueron disruptivas por su capacidad de producir cambios radicales en el mercado.

Ahora se pone en marcha un master en innovación disruptiva para aprender a pensar al revés  en Aliter, una Escuela Internacional de Negocios en Madrid:  

http://www.aprendeapensaralreves.com/wp-content/uploads/2011/09/Master-Innovación-Disruptiva.pdf

¿no valdrá la pena intentar un cambio de mentalidad para volver a la senda del crecimiento económico?

viernes, 23 de septiembre de 2011

MANÁ


Fluye la desilusión
Muda desesperación
Pero todo tiene alivio
Menos el decir adiós...



lunes, 19 de septiembre de 2011

DIARIO DE UNA EX POLÍTICA 14.- Sobre la ética y la política

En otra red social en la que participo ( Linkedin ) alguien propone que lo que habría que hacer ( para acabar con la crisis y de paso con la corrupción es crear algo así como una CONSEJERÍA DE "ASUNTOS ÉTICOS".

Creo que es un error. Es poner más controles de entrada y salida de la política. Eso es lo que ha ido pasando poco a poco, probablemente merecidamente por la maldad de unos pocos y el silencio de muchos.

Aun así prefiero a San Agustín:

En cuanto a la Ética, San Agustín parte de que la naturaleza humana está herida por el pecado original pero no destruida, la gracia de Dios la fortalece y le ayuda a alcanzar mejor su fin, pero ella conserva su capacidad de orientarse sola al bien.

O a Platón ( aunque pueda tachárseme de cándida ):

La teoría ética de Platón descansa en la suposición de que la virtud es conocimiento y que éste puede ser aprendido. Dicha doctrina debe entenderse en el conjunto de su teoría de las ideas. Para Platón, aquel que se comporta de forma inmoral lo hace desde la ignorancia. Esta conclusión se deriva de su certidumbre de que una persona virtuosa es realmente feliz y como los individuos siempre desean su propia felicidad, siempre ansían hacer aquello que es moral.

Vigilar es no confiar. No sé cuál es la solución pero no es la vigilancia. Cada día entrará peor gente en política si seguimos así, y en lugar de arreglar el sistema lo estaremos estropeando del todo ( como en Grecia, quienes al fin y al cabo tienen miles de años más que nosotros de "experiencia democrática" y por lo tanto también de "degradación", como se ve... ).