miércoles, 30 de diciembre de 2009

Una ciudad siempre está mejor con Plan General que sin planificación, creo yo.

Y concretamente, en cuanto al Plan General de Santa Cruz de Tenerife, que no me parece un plan ni muchos menos perfecto, parece mentira que sea ahora cuando pasen todas las cosas que están pasando, cuando lleva 7 años de tramitación, ha salido a información pública hasta en 4 ocasiones y se han aceptado más del 90 por ciento de las alegaciones presentadas por los ciudadanos ( que hasta muchas me parecen, porque hay algunas alegaciones que no defienden precisamente el interés general )....



Reinventarse o morir?

¿De eso se trata cada año?

Intentaré contestarme con Boccherini y su música utilizada para Erase una vez el hombre...

domingo, 27 de diciembre de 2009

la bajadita...

Existe un dicho popular en Canarias ( creo que es canario -por el diminutivo- aunque seguramente existe en otros lugares de similar manera ) que dice para los que te han hecho mal: " te espero en la bajadita..." y hoy me da por preguntarme si:

¿ Se llega  siempre a tiempo a "la bajadita" o hay malos que se escapan sin que nadie les espere en ella?¿ es justa la vida o muchos mueren sin saber si cada uno "recibe su merecido" y "el tiempo pone las cosas en su sitio"?

Realmente.....¿ Tenemos tiempo para esperar que el tiempo ponga las cosas en su sitio?

martes, 22 de diciembre de 2009

A lo largo del día de hoy....

...votaremos en el Parlamento la enmienda número 152 de apoyo o no al Centro de la Cultura Popular Canaria.


Y sobre esto en concreto pero sobre todo sobre las ayudas a entidades culturales en general quiero hacer una reflexión que en Canarias me parece necesaria y que ahora me arrepiento de no haber hecho antes con mayor profundidad.

Muchas veces nos encontramos ante hechos incomprensibles que denotan la falta de rigor en la toma de decisiones en las políticas culturales. Y tenemos un ejemplo en las enmiendas presentadas al presupuesto en materias relacionadas con la Cultura. Es habitual que, año tras año, el Partido Socialista desde la oposición, presente determinadas enmiendas para apoyar a determinadas entidades culturales. Y también es habitual que los grupos de gobierno, con poca reflexión desde mi humilde punto de vista, aprueben algunas de estas enmiendas. Unas sí y otras no. ¿ Por qué? ¿ Con qué criterio?

Cuando en 2004 llegué a la Viceconsejería de Cultura quité de los presupuestos todas las subvenciones nominativas ( o sea: las que se daban a dedo a determinadas entidades por que sí ) porque consideraba que iban contra los principios generales de la Ley de Subvenciones que obliga a la concurrencia pública para cualquier tipo de subvención o ayuda con dinero público. El Parlamento -también entonces- rompió este intento de coherencia y de nuevo volvieron a aparecer algunas entidades que, gracias a las enmiendas, se colaban en los presupuestos.Y como el Parlamento es soberano pues un viceconsejero -le guste o no- tiene que cumplir con los mandatos parlamentarios.

Ahora que estoy en el Parlamento intento ser coherente cada vez que voto. Y tratando de hacerlo también esta vez es cuando he iniciado de nuevo esta reflexión: Ni toda la cultura ha de funcionar con lógica de mercado, ni el mercado se ha de convertir en agente único de los valores simbólicos y de las identidades culturales. Ni se puede aislar el análisis de las políticas en el campo de la cultura de las relaciones con otros aspectos y políticas generales de la sociedad.
 
Como creo necesaria la dimensión intelectual del Parlamento, entendida como la aportación, conocimiento y visión que construya un referente sobre la percepción de un problema,  para lograr un mayor rigor en la toma de decisiones, es por lo que escribo esto.

La importancia para el Archipiélago de la existencia de organizaciones culturales en diferentes ámbitos y tipologías es un indicador de progreso, libertad y democracia y un potencial de desarrollo para Canarias en todos los sentidos. Por eso el Parlamento tiene que velar porque el trato que reciban todas esas organizaciones culturales ( sin ánimo de lucro o con él ) sea un trato de igualdad real tal y como establece  la ley y tal y como entiendo que deben ser las cosas en democracia.

Las situaciones de privilegio histórico que tienen instituciones como el Centro de la Cultura Popular Canaria, entre otras, no pueden mantenerse en el tiempo simplemente porque "siempre han estado en los presupuestos", como he oído por ahí, o "porque han hecho mucho", o "porque no tienen ánimo de lucro". Esas opiniones son respetables pero no soportan el más mínimo análisis crítico, ni legal ni cultural. Las situaciones de privilegio son de otras épocas pre-democráticas que tienen que dejar de aparecer en los presupuestos públicos ( también el Estado comete esta incoherencia año tras año ).

El papel que tienen las organizaciones como estímulo para la participación de las diferentes organizaciones culturales en el proceso democrático y de incidencia en la realidad política de este país y en el desarrollo de nuestra sociedad en plena democracia, por eso tenemos la obligación de tratarlas con igualdad. Todas merecen ser respetadas y todas merecen las mismas oportunidades.

Por eso creo que mi grupo debe votar en contra de esta enmienda del Psoe, porque es incoherente, es ilegal y es injusta. Veremos qué pasa.
  

sábado, 19 de diciembre de 2009

Patrimonio Industrial versus Patrimonio Arqueológico Industrial.

Carta de los profesores universitarios, Dimas Martín y María Dolores Camalich, en relación con el valor del Tanque como espacio patrimonial:



"Resulta llamativo que en este mundo globalizado donde el acceso al conocimiento a través de las modernas técnicas de información y comunicación lo han transformado radicalmente, se produzcan comentarios carentes de la más mínima documentación, como los realizados por D. Miguel Ángel González Batista, en relación al texto elaborado para solicitar adhesiones a la protección integral del espacio cultural El Tanque de Santa Cruz de Tenerife, y que son claro reflejo de una visión del Patrimonio, cuando menos, anacrónica y en clara sintonía con una concepción estética y “monumental”.
Veamos, el Patrimonio, como documento construido que es, no es ajeno al proceso de su construcción, sino que está condicionado y determinado por una idea superestructural de lo histórico. En consecuencia,  sus estragos, lejos de ser sólo teóricos, también son materiales.

A lo largo del último tercio del s. XX se va asistiendo a una casi polarización de la visión del patrimonio, entre una que intenta mantener el espíritu inicial de valorar la historia de los fenómenos, como vía para explicar e informar la dinámica del hombre y de la mujer viviendo en sociedad,  y otra que se ha desarrollado muy vinculada con el historicismo más rancio, con planteamientos teóricos y metodológicos asociados a la tradicional visión de la historia del arte, donde el objetivo no es otro que sustituir la explicación histórica del bien por su goce o disfrute estético.

En el primer caso, hay que entenderlo en el marco de los profundos cambios y/o reconversiones que se han producido en el paisaje industrial y económico en el mundo occidental de ese final del s. XX, que conllevó de inmediato alteraciones profundas en la estructura social, proporcional a la importancia que en la trama económica tuviera la actividad específica afectada, ya fueran la minería en las diferentes cuencas o los astilleros navales en las más diversas áreas portuarias de Europa o América, o los complejos de transformación de los derivados del combustible fósil, como ha ocurrido en Santa Cruz de Tenerife.

Esta profunda transformación socio-económica generaba, también, grandes espacios de la trama urbana que quedaban marginados, saqueados, y en procesos rápidos de destrucción, a pesar de su profunda e innegable vinculación a la memoria histórica de esas poblaciones y comunidades. En consecuencia, y frente al desarrollismo que paralelamente se iba generando, bajo el estandarte del progreso y la “imagen” que había que dar al fenómeno del turismo y el tiempo del ocio,  se va a asistir a la reivindicación de ese pasado inmediato: el inicio de la valorización del Patrimonio Industrial.

Será a partir de entonces cuando se produzca, en diferentes países, especialmente en Europa Occidental, la puesta en marcha de mecanismos dirigidos, no sólo a la protección, recuperación y revalorización de ese patrimonio, sino, además, a arbitrar soluciones para la puesta en uso público de esas evidencias materiales, convertidas en testigos del desarrollo económico-social alcanzado en el pasado reciente, en lo que podemos considerar, sin la menor duda, como de la “reconversión” de los “restos” del pasado industrial, que organismos internacionales como la UNESCO o el Consejo de Europa lo han incorporado, desde hace años, como elementos materiales de atención particularizada desde la perspectiva cultural y de explicación histórica. Además, comienzan a ser altamente valorados como fuente importante de recursos por la demanda, cada día mayor, del llamado “turismo ocio-cultural”.
Para ello se impone la necesidad de precisar este nuevo concepto patrimonial. De ahí que  desde el International Commitee For The Conservation Of The Industrial Heritage,  se defina y reivindique  el Patrimonio Industrial  como “los restos de la cultura industrial que poseen un valor histórico, tecnológico, social, arquitectónico o científico. Estos restos consisten en edificios y maquinaria, talleres, molinos y fábricas, minas y sitios para procesar y refinar, almacenes y depósitos, lugares donde se genera, se transmite y se usa energía, medios de transporte y toda su infraestructura, así como los sitios donde se desarrollan las actividades sociales relacionadas con la industria, tales como la vivienda, el culto religioso o la educación.” 
Para gestionar de manera adecuada estas evidencias, el punto de encuentro disciplinar viene marcado por la Arqueología, como vía por la que se accede al conocimiento con la concurrencia interdisciplinar de la historia, la geografía, la geología, la arquitectura, el urbanismo, la economía o la sociología. Pero hablamos de una Arqueología moderna, actual, de una disciplina científica que ha experimentado, a partir de mediados del siglo XX, profundas transformaciones en sus métodos, técnicas y objeto de estudio. Tan intensa ha sido esa transformación que en el momento actual, y en lo concerniente al objeto de estudio, existen lo que llamamos múltiples “Arqueologías” que van desde el análisis de evidencias tan materiales y tangibles, como la Arqueología Industrial que es la que nos ocupa, a otras con realidades no tan empíricas, como la Arqueología del Género o la del Paisaje.
Porque de la misma manera que Atapuerca, Itálica o La Alhambra materializan la monumentalidad de algunos momentos del desarrollo histórico y como tal forman parte de nuestro patrimonio, depósitos y galerías de agua, torres  y galerías de extracción minera, silos, puentes, estaciones ferroviarias, antiguas fábricas, viejos mercado, máquinas de vapor, hornos de cal, turbinas, grúas, altos hornos, pescantes, los complejos industriales orientados a la transformación de materias primas básicas, como es el caso de la Refinaría de Santa Cruz de Tenerife, son las formas que deben conservarse y protegerse, ahora en la época postindustrial, como elementos materiales que marcan el desarrollo producido a partir de la Revolución Industrial.
 De todos ellos hay ejemplos en otras ciudades que los han preservado y transformado en iconos de la memoria colectiva de unas generaciones que nos obligan -con las medidas adecuadas de conservación y máximas garantías jurídicas de protección-, a trasladarlos a la sociedad actual reconvertidos hacia nuevos usos institucionales y/o colectivos.  Porque si no es así, en ese proceso lento e indisoluble que el paso del tiempo y los nuevos avances tecnológicos imponen, estarían condenados a su “sustitución/desaparición”, y, en consecuencia, participaríamos en la pérdida de elementos materiales únicos e irreversibles que nos permiten acceder, como Patrimonio heredado, al conocimiento de nuestra Historia más reciente.
El Tanque 69 formó parte de la compleja infraestructura industrial, construida en la primera mitad del siglo XX en Santa Cruz de Tenerife, para el almacenamiento y refinado del crudo. Este complejo, que marcó un antes y un después en la Historia Reciente de Santa Cruz en particular y de la isla de Tenerife en general, no sólo debe ser considerado como elemento material del período histórico al que hace referencia sino, además, como ejemplo de recuperación de un espacio cuya funcionalidad inicial queda superada por una reorientación hacia la Cultura y el ocio. En definitiva, El Tanque materializa una parte de nuestro Patrimonio Industrial-Patrimonio Arqueológico Industrial y utilizándolo como espacio cultural llenamos de contenido los conocimientos, los recuerdos, las imágenes y todo lo que configuró y organizó la trama económico-social de origen industrial que ha tenido lugar, de manera excepcional, en Santa Cruz de Tenerife en el siglo XX.

En el segundo caso, como ya comentamos, el espíritu que se ha desarrollado está asociado con el historicismo, con propuestas vinculadas a otros planteamientos estéticos, donde el objetivo no es otro que sustituir la explicación histórica del bien por su goce o disfrute formal. Y, desde este posicionamiento, es explicable que se ajuste a la acepción etimológica que presentan, entre otros, el Diccionarios de la Lengua Española de la Real Academia Española y fuente de conocimiento, al parecer y en esta materia, de D Miguel Ángel González, que, por otra parte, se aleja con lo que, como profesionales, hoy se desarrolla como práctica de investigación e interpretación de la documentación arqueológica.

En definitiva, lo que en dicho escrito se refleja, a tenor del contenido y, especialmente, del tono de la redacción, no es otra cosa que el espíritu de la vieja idea de la Historia instrumentalizada, tanto desde el punto de vista político como ideológico. En consecuencia, convertida en mero ejercicio de disfrute o distracción personal, al margen de toda consideración de su realidad, verosimiltud o valor científico. Y, desde esa perspectiva elitista y clásica, el Tanque 69, como muchos otros yacimientos arqueológicos, monumentos históricos o artísticos, no son considerados en sectores de nuestra Comunidad como homologables a los así denominados en ambientes continentales. La explicación es que, desde la perspectiva social, y especialmente la política, a pesar de la originalidad y singularidad de nuestro patrimonio, no se le reconocen los valores intrínsecos, ni la pátina de vejez, con que tradicionalmente y en el mundo intelectual internacional se entiende debe sustentar a un Bien Patrimonial."  
   

viernes, 18 de diciembre de 2009

Jaume Plensa mostró su entusiasmo con el montaje en el Tanque afirmando que el espacio es bello y perfecto, “aquí trasciende la obra de arte”








·        Plensa es uno de los artistas más solicitados a nivel mundial y su obra es una referencia de la evolución de la escultura durante los últimos años, dentro y fuera de nuestro país

Jaume Plensa presentó en la mañana de hoy, viernes 18, en el Espacio Cultural El Tanque dependiente del área de Cultura del Gobierno de Canarias, Jerusalem. Este artista, cuya obra está considerada  como una de las de mayor trascendencia artística de los últimos años, se mostró entusiasmado con este contenedor para la creación artística, asegurando que “acepté exponer aquí porque El Tanque es perfecto, es bello. Aquí la obra de arte trasciende reinterpretando el Gótico en un espacio industrial”. La muestra que se inaugura esta noche, a las 20.30 horas, estará abierta al público hasta el 21 de febrero de 2010.

Jerusalem es una obra del 2006,  compuesta por 18 piezas (gongs) suspendidos, en donde han sido grabados fragmentos de “Cantar de Cantares”, libro cuya autoría se atribuye al rey Salomón y que tiene diversas interpretaciones, aunque en todas subyace el amor como elemento común. Muchos de los estudiosos lo concretan en los sentimientos de dos amantes separados que se buscan y claman su amor.

 De hecho fue concebida inicialmente para el Aljub, antiguo depósito de agua de la fortaleza que alberga a este importante centro cultural de Baleares. Sin embargo, se muestra en el El Tanque por primera vez con un montaje en círculo, que según explica Plensa,  reinterpreta ‘Jerusalem’. El sonido y la luz son piezas claves en esta propuesta y ‘aqui el eco y la sonoridad son un lujo para la obra, convirtiendo el conjunto en un lugar espiritual, mágico, produciendo en el espectador una mezcla de paz y alegría”. 

De los últimos trabajos de Plensa- su currículum es amplísimo- el comisario del proyecto, Enrique Oramas, destaca dos: Breathing (Respiración), monumento que se erige en el tejado de la BBC en Londres y “que nos recuerda a los periodistas caídos en el ejercicio de su profesión. Se trata de un cono invertido y luminoso de 10 metros construido en acero y cristal, a cuya inauguración asistió el secretario general de la ONU”.  El otro, es Crown Fountain, ubicada en pleno centro de Chicago, “son dos grandes cubos de vidrio donde aparecen rostros que escupen agua cada cierto tiempo. Es divertida, cercana, nos recuerda aquella olvidada capacidad del arte para hacernos feliz”.  

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En Jerusalem Jaume Plensa prioriza el mensaje social y el uso colectivo de la obra en detrimento de la expresión de su subjetividad. El mero hecho de que el público interviene en la producción del sonido de las piezas avala la magia del trabajo de este artista catalán. También la iluminación juega un papel especial para crear una atmosfera peculiar donde experimentar y disfrutar.

Para Enrique Oramas, “una vez adentrados en el mundo de Plensa, aparece la capacidad de sugerencia, de irradiación y de fecundación de espíritus ajenos, porque como dijera Jorge Mañach en su conferencia Filosofía del Quijotismo: En cualquier gran obra artística hay más, mucho más de lo que el autor deliberadamente pone. Jerusalem es un ejemplo”.

Hablar a día de hoy de Jaume Plensa (Barcelona, 1955) es tratar de explicar porque es uno de los escultores más solicitados a nivel mundial y es analizar la evolución de la escultura durante los últimos años, dentro y fuera de nuestro país. Fueron los ochenta una década (coincidió con la llamada era Reagan, y la euforia de la Bolsa neoyorkina) el mejor escenario para dar a conocer nuevos creadores, no solo pintores, sino también escultores que cambiaron lenguajes, materiales e introdujeron otros conceptos, funciones, incluso dimensiones. Desde entonces, la obra de Jaume Plensa que se formó en la Llotja y Escuela Superior de Arte de Sant Jordi, en Barcelona, ha destacado por su carácter humanista, y el hecho de que no se explique la escultura sin tener en cuenta el espacio a donde va destinada. Espacio en donde se produce el encuentro del pensamiento con la emoción. Y para el escultor estas condiciones se dan en El Tanque. Este espacio es finalmente la escultura- así se reconoce en uno de los textos del catálogo editado en el 2006 por ESBALUARD, museo de arte moderno y contemporáneo de Palma de Mallorca, donde se expuso Jerusalem por primera vez.
Plensa  persigue lo imposible en su trabajo creativo, buscando la forma de producir silencio en una época tan ruidosa espiritualmente como la nuestra. “El silencio es un anhelo del hombre, algo que no existe, puesto que tendrías que morir para escucharlo. Me fascina esta imposibilidad", ha comentado el artista.
Jerusalem basada en el erotismo bíblico expresado en el Cantar de los Cantares del rey Salomón., permite que el visitante pueda extraer sonidos y reverberaciones que activen los  sentidos. En cada gong, Plensa ha dispuesto versos del poema salomónico, un canto a la embriaguez de la vida amorosa y sus sombras en el suelo,  producen la evocación de la antítesis del regocijo del amor.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Esta Navidad, en el Espacio Cultural el Tanque: Jaume Plensa y su Jerusalem



Creo que puede ser una buena ocasión para visitar el espacio y darse cuenta de que está vivo por dentro pero necesita seguridad jurídica y alguien que se preocupe por su entorno.