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martes, 19 de abril de 2016

BREGENZ, CULTURALMENTE HABLANDO, A MIL AÑOS LUZ... DE AQUÍ...



Bregenz es una ciudad de Austria de tan solo de 28.000 habitantes. La ciudad se encuentra a orillas del Lago de Constanza y cercana a la ciudad alemana de Lindau, justo al lado de la frontera con Suiza. Tiene un tamaño similar a muchas ciudades de la isla de Tenerife, como Adeje (38.000), Granadilla (36.000), La Orotava (40.000), Puerto de la Cruz (31.000) y Tacoronte (22.000), sin embargo, aún siendo una pequeña ciudad tiene una oferta cultural y una arquitectura que está a mil años luz de las ciudades tinerfeñas mencionadas. Uno se pregunta por qué es posible que esa magia se de en Bregenz y no aquí. ¿Por qué es tan avanzada culturalmente y nosotros no? ¿Podemos en nuestra isla llegar a conseguir algún día una visión tan amplia que nos permita creernos que es posible ser una ciudad pequeña y brillar en el universo?

Bregenz es sede de uno de los más conocidos festivales de verano de música clásica, que sobre el lago de Constanza despliega con brillantez toda la creatividad de sus ciudadanos. El festival es solo una pequeña parte de la oferta cultural de esta ciudad uno de los principales eventos de turismo cultural de toda la región. Se celebra cada año en verano, a mediados de julio sobre el mayor escenario lacustre de Europa. El escenario conocido como Seebühne (see, «lago»; bühne, «escenario»), se encuentra sobre el agua y son de una creatividad extraordinaria.

El festival dura un mes y acoge a unos 12.000 espectadores que asisten a ver óperas, conciertos y obras teatrales en el escenario al aire libre, o bien en el tradicional Opera House (the Festspielhaus), porque sí, también tiene la pequeña ciudad un magnífico auditorio bien cuidado y siempre en perfectas condiciones.

Según The Institute for Higher Studies (IHS), que es uno de los institutos austriacos líderes en investigación económica,  el Festival de Bregenz deja en Austria 167 millones de euros anuales y crea 1.150 trabajos full-time. 

Tiene un presupuesto, solo el festival, que supera todo el presupuesto que Canarias entera dedica a la cultura:  20 millones de euros. Pero –y aquí está la clave- deja 21 millones de euros en impuestos, devolviendo al Tesoro mucho más de lo que recibe de presupuestos públicos, teniendo un impacto económico en Austria demás 167 millones de euros de ingresos anuales. O sea, no es solo cultura, es la economía (¡estúpido!). El Festival de Bregenz no sólo produce el arte del más alto nivel, sino que también funciona como un poderoso estímulo económico.




Lo más alucinante es que no es solo el festival, o sea, no es una casualidad, sino que tienen una auténtica política cultural. Creen que la cultura es importante de verdad y por eso también la ciudad creó el Museo de Arte de Bregenz (en alemán: Kunsthaus Bregenz) que alberga exposiciones temporales de obras de arte contemporáneo de una calidad con la que el TEA solo sueña pero no consigue. Fue inaugurado en 1997. Lo diseñó el suizo Peter Zumthor. ¿Se imaginan a Adeje, La Orotava, Tacoronte, Granadilla o el Puerto de la Cruz apostando por la calidad arquitectónica  similar a la de un premio Pritzker? Yo sí, pero me temo que la mayoría de nuestros responsables públicos no lo han pensado, o tal vez crean que es imposible, pero no lo es. Bregenz es la prueba de que es posible ser pequeño y destacar culturalmente en el mundo.

Este inmueble tiene cuatro plantas y forma parte de un proyecto en el que también se construyó otro edificio de dos plantas en el que están las oficinas y servicios del museo. ¡Toma ya!. Esta construcción es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura minimalista característica de Zumthor. Aparenta ser sencillo pero realmente esconde una complejidad sorprendente. El edificio tiene una fachada cubierta de cristales translúcidos que dejan intuir zonas del interior. Un año después de la finalización de las Termas de Vals, el mundialmente reconocido arquitecto minimalista, Peter Zumthor completó el diseño de la Kunsthaus de Bregenz..

El Kunsthaus Bregenz tiene dos principios fundamentales para su colección permanente (sí, tiene incluso líneas programáticas ¿se imaginan eso en uno de nuestros pequeños municipios?):  Su colección de arte contemporáneo del máximo nivel (Olafur Eliasson, Barbara Kruger, Jenny Holzen…) se complementa con espacios de exposición cambiantes. El museo se esfuerza por ser la intersección del arte y la arquitectura y se abre a la cultura y la influencia internacional. Desde el exterior, el edificio parece una lámpara. Absorbe la luz cambiante del cielo, la niebla del lago, q refleja la luz y el color de la naturaleza 

¿ Verdad que suena diferente? Pues ni siquiera he arañado la superficie…