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domingo, 4 de octubre de 2015

Carta de Adán Martín sobre los Museos de la Isla de Tenerife.


Esta carta fue escrita por Adán Martín hace ya mucho tiempo, más de 7 años, cuando él ya no era presidente del Cabildo ni del Gobierno de Canarias. Hace poco la encontré y, por su vigencia, quería compartirla con ustedes. El fue el artífice de la red de museos que tiene la isla de Tenerife, fue quien decidió crear el Museo de la Ciencia y el Cosmos, el Museo de Historia de Tenerife y el Museo del Hombre y la Naturaleza, otros le ayudamos a crear el TEA, como museo de arte contemporáneo de la isla, o la Casa de Carta como Museo etnográfico pero sin su impulso nada de esto hubiera sido posible. De hecho ni una sola nueva iniciativa relevante más ha sido tomada posteriormente. Ni siquiera se ha iniciado una renovación ya necesaria en algunos, como por ejemplo, el Museo de Historia de Tenerife, cuyo diseño expositivo ha ido quedándose un poco obsoleta con los 20 años transcurridos desde su inauguración, aunque sigue siendo maravilloso visitarlo.

"Los contenedores de la ciencia, la vida y la belleza"

La Red de Museos del Cabildo de Tenerife es uno de los proyectos más bonitos que me tocó impulsar  en los doce años de mi mandato en el Cabildo de Tenerife.

A partir de un pequeño Museo Arqueológico ubicado en la segunda planta del  Palacio Insular, en Santa Cruz de Tenerife, y de una Casa de Carta, en la costa norte de la Isla, a medio rehabilitar, se plantaron los cimientos de la red y se desarrollaron las sietes piezas que hoy conforman la oferta museística pública de la isla, el Museo de la Ciencia y el Cosmos, el Museo del Hombre y la Naturaleza, el Museo de Arqueología de Tenerife, el Instituto Canario de Bioantropología, , el Museo de Historia y Antropología de Tenerife, y el Centro de Documentación de Canarias y America a la que se añadió finalmente el TEA, dedicado a la cultura contemporánea y a la figura del surrealista Oscar Domínguez y que incluye en su seno el Centro de Fotografía de Tenerife.



Se conjuntaron esfuerzos para procurar un impulso cultural popular y de elite a un tiempo; se buscó la colaboración entre lo académico y la amateur, entre lo formal y lo espontáneo, y se buscó  la recuperación y preservación de nuestras señas de identidad; y la  restauración integral de edificios históricos de indudable valor. Todo ello bajo las pautas  de un proyecto museístico moderno, interactivo, con gran calidad de diseño y generador de miles de iniciativas culturales y científicas dentro y fuera de sus recintos.



Los resultados no respondieron a la casualidad o a las ocurrencias. Fueron el fruto de uno de los más de cincuenta planes desarrollados por el Cabildo entonces, en el marco de una nueva cultura de planificación, gestión por objetivos y presupuesto por programas  que tuve la suerte de implementar en el Cabildo gracias a la calidad, formación y actitud de unos medios humanos magníficos, extraordinarios, de entrañable recuerdo. Sin esos equipos, la fortaleza, prestigio y operatividad del Cabildo nunca hubiera alcanzado la excelencia de la que puede presumir.

No puedo hablar de cada uno de los centros en apenas unas líneas. Me disculparan si los represento a todos en el que era un tipo de museo atípico en los años ochenta, con pocos ejemplos en España:  El Museo de la Ciencia y el Cosmos. Me lo inspiró una de las ciudades museísticas más potentes del mundo, Londres. Era una ocasión para aprovechar también la enorme experiencia del Instituto de Astrofísica de Canarias y para sembrar o inocular inquietudes tecnológicas en una sociedad entonces más centrada en las ciencias humanísticas que en todas las variadas tecnologías que ahora mueven al mundo.

Cuando paseo por los museos, me invade una legítima sensación de orgullo. Son la muestra viva de la recuperación de nuestra memoria histórica en múltiples vertientes. Y siguen siendo germen de futuro, caldo de cultivo para muchas vocaciones, inspiración para los mejores sentimientos y contenedores también de uno de los mejores placeres que la vida nos depara: el aprendizaje a través de la contemplación de la belleza.


Adán Martín Menis
Ex-presidente  del Cabildo de Tenerife y del Gobierno de Canarias"





2 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues es una pena lo que han hecho con un caso como el Tea. Que tiene una gestión nefasta y es el hasmereir de los centros de cultura contemporánea de España. Pasando por el hecho de que no tiene director, se esta programando exposiciones de nivel de un centro cívico y esta gestionado de una manera ultraopaca. El Tea ahora misma esta en una situación que da pena. Hay que retomar el proyecto, ya que un edificio bonito no es suficiente para la correcta gestión de un museo. Hay que dotar de contenido a la red!!!

Saludos!

Anónimo dijo...

Me encanta al artículo Dulce tuvo una gran visión.

Es cierto que Ricardo Melchior luego lo dejó todo en el más puro abandono. Y es cierto que si por ejemplo hubieras estado tu el TEA sería otra cosa, mucho mejor. Pero algún día se producirá ese cambio y el edificio es tan potente que sobrevivirá a este mal momento.