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sábado, 27 de junio de 2015

Injusticia en Szczecin


Les voy a contar la historia de una injusticia que, por una vez, ha acabado bien.  Ocurrió en la ciudad de Szczecin, en Polonia, una ciudad del norte de ese país del este que ha sufrido a lo largo de su historia numerosas aventuras políticas terribles. Fue totalmente bombardeada en la segunda guerra mundial y durante una etapa histórica fue alemana. Ahora es una ciudad polaca apacible, al borde de un maravilloso río que se recupera lentamente de sus heridas de guerra y recupera el pulso europeo. Pero no todos los problemas están ya resueltos allí.





La última edición del EU Mies Award, este año, ha premiado al excelente trabajo del estudio Barozzi/Veiga, creado en el año 2004 y con sede en Barcelona, razón de sobra, por sí misma, para felicitar que un estudio español haya conseguido tan importante galardón en el mundo de la arquitectura, sino que, conociendo como fue el proceso, hay que felicitar mucho más, hay que felicitar y agradecer toda una actitud de constancia y compromiso con la buena arquitectura y sobre todo su capacidad de aguante, pues durante el desarrollo de la obra, y durante años, sufrieron todo tipo de injusticas y un trato sin piedad por parte de algunos de los promotores, durante meses y meses su trabajo fue cuestionado constantemente y fueron amenazados con sanciones de todo tipo que no tenían (como ha quedado patente ahora con el magnífico resultado) razón de ser.  Durante años, constructores y políticos, no expertos en la materia, denostaron al equipo e intentaron cambiar el proyecto de auditorio porque no entendían nada, no sabían ver cuál sería el resultado, no tenían la visión suficiente para imaginar como un edificio de ese tipo podría cambiar su ciudad para mejor, aunque curiosamente sí tuvieron visión para hacer un buen encargo, pero ese fue el único paso correcto y todos los demás fueron un martirio para los arquitectos, aún a pesar de que detrás de eso autores ya había un recorrido destacable, con un total de 19 proyectos, entre ellos, el Museo Neanderthal de Piloña (España) o la Universidad de Música de Karlsruhe (Alemania).


En resumen que han tenido que pasar 8 años, algunos de auténtico terror, que ellos nunca reconocerán pero que yo los viví indirectamente, para el reconocimiento de un gran éxito que no hará otra cosa que mejorar la ciudad de Szczecin.

El edificio de la Filarmónica de Szczecin (Polonia), que le ha dado el triunfo a este estudio, fue diseñado en 2007, con la idea de regenerar la parte afectada por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial en la ciudad. La estética del edificio sigue la línea de cubiertas en pico, muy estrechas, que son típicas de las casas del área. Por tanto, el edificio se ha mimetizado con el entorno y ha dejado una hermosa huella en su paisaje, recordando la historia a la vez que innovando.

El color blanco del edificio permite que la iluminación aporte todos los matices que posee la estructura, lo que hace al edificio bello desde dentro y hacia fuera y se funde con los blancos inviernos de Szczecin.

Un estudio con una relativa corta carrera ha traspasado muy pronto nuestras fronteras geográficas y ha podido trabajar internacionalmente. La calidad no entiende de acentos ni de nacionalidades. Es muy importante para las ciudades no rodearse  solo de nombres de prestigio, sino sobre todo, de personas que aporten su esfuerzo en hacer cosas cada vez mucho mejores. Y es más importante aún dejarles trabajar en paz. Colaborar con ellos en lugar de ponerle piedras en el camino.

Sin personas implicadas se consigue muy poco y Fabrizio Barozzi y Alberto Veiga se han rodeado de los mejores colaboradores para hacer realidad una idea, un sueño, un proyecto inspirador para todos y sabemos que han superado miles de difíciles pruebas en este camino de 8 años que ha concluido de la mejor manera posible. Valió la pena el esfuerzo.

Mis más sinceras felicitaciones por este premio y por todos los demás proyectos que les han situado entre los primeros nombres de la arquitectura contemporánea.


Dulce Xerach