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sábado, 22 de noviembre de 2014

El 83% de los hongkoneses quiere que los estudiantes vuelvan a casa.



En respuesta a una encuesta de la Universidad de Hong Kong,  casi el 83 por ciento de los Hongkoneses respondió que quieren que finalicen las protestas de Ocuppy Central. Sin embargo, uno de los líderes estudiantiles, Wong, acaba de decir que  "todavía no es tiempo de hacer las maletas y volver a casa".

Wong dice que tiene que haber una forma alternativa para continuar con el impulso de la demanda de un verdadera sufragio universal antes de que se detengan las protestas en Occupy Central. Y, efectivamente, creo que en su propia afirmación está su respuesta. Tienen que encontrar otra estrategia que no suponga la paralización de la ciudad. El movimiento Occupy Central no solo ocupa la zona clave de Almiralty, aquí en el centro neurálgico de la isla de Hong Kong, sino que también cierra totalmente al tráfico una de las arterias claves de Kowloon (distrito de la ciudad de Hong Kong que se encuentra en el continente).



Este cabreo de los Hongkoneses es razonable, no solo por el cierre de las mencionadas vías fundamentales de la ciudad sino porque nadie quiere que Hong Kong, ciudad financiera que vive de los servicios y también del turismo, sea imagen en el mundo por la violencia (como las imágenes que recorrieron todas las televisiones el pasado miércoles cuando unos manifestantes rompieron cristales en el parlamento de Hong Kong y se produjeron enfrentamientos con la policía que acabaron con heridos y detenidos).

Los estudiantes se defienden diciendo que ellos no fueron, que los violentos fueron otras personas totalmente ajenas a un movimiento que se define como de Peace and Love. Y yo les creo. Algunas fuentes afirman que los propios militantes del partido comunista chino están tratando de desacreditar el movimiento prodemocracia de esta manera. Pero hay algo más. Muchos chinos no ven qué tanto de bueno tiene la democracia cuando en sus televisiones pueden ver gobiernos débiles, crisis económicas profundas, decadencia, descomposición de un sistema que prometía ser siempre quien cuidara de nosotros (el Estado del Bienestar). En definitiva lo que ven es que Occidente no es tan perfecto como parecía.

Les dejo con imágenes de antes de ayer por la noche cuando estuve en la "zona ocupada" de Kowloon: