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viernes, 22 de abril de 2011

Para transformar el talento la universidad debe transformarse.



Transformar la universidad a fondo para que el talento realmente se utilice bien, no es fácil,  pero la sociedad lo reclama. Por ejemplo, es una de las cosas en que más hincapié hace el Informe TransformaEspaña de Everis, y la razón por la cual el siguiente paso de la Fundación Everis parece ser un proceso llamado TransformaTalento. La urgencia del cambio se manifiesta también en lo que se espera de la universidad: que sea un motor de desarrollo económico.
                                                                                                                                                                    
El progreso económico y social debe basarse en la interacción de la universidad y el talento que en ella se prepara, los centros de investigación y la industria.


Como dicen los profesores Imma Tubella Lluís Torner, y Joaquim Boixareu, en su artículo Universidad y gobernanza, “la dificultad del proceso proviene de la diversidad de expectativas respecto a la estación final que alcanzar. Sin embargo, no es necesario ni deseable estar de acuerdo en todas las reformas, ni siquiera en muchas. Sólo es necesario estarlo en lo esencial. La diversidad en lo concreto será también un arma de competitividad al servicio de cada institución. Tampoco es necesario que el cambio sea obligatorio para todas las instituciones. 

Mejor que sea opcional, con una evaluación posterior basada en resultados en la que tanto quien adopte el cambio como quien no lo haga se atenga a las consecuencias. Por supuesto, sí es necesario que haya consecuencias. 

La transformación de la universidad tiene dos elementos esenciales: la gobernanza y el sistema de financiación. Sin una gobernanza clara y robusta y un sistema de financiación flexible capaz de orientar cada institución hacia sus objetivos, y en ambos casos con evaluaciones serias a posteriori, no es posible la competitividad que necesitamos”.

Dicho de otra manera, las universidades están en el negocio del talento y del conocimiento y, en colaboración con el sector industrial, en la transformación de estos en valor económico. Estos son negocios globales y, en lo referente al talento de primera y a la creación de valor, totalmente globalizados.

Luego, una universidad que no tenga una estrategia definida, una capacidad ejecutiva adecuada a todos los niveles, ni un sistema de financiación que permita implementarla, con liderazgos individuales y colectivos sometidos a evaluación, ”no puede jugar en una liga donde los competidores sí disponen de tales instrumentos.”

No se trata de ningún experimento sino de otorgar y de asumir responsabilidades de manera directa y transparente y de ganar flexibilidad en la toma y en la implementación de decisiones.  No parece ser cuestión de tamaño sino de modelo ( como han demostrado por ejemplo las universidades Suizas ). 


Abordar esta transformación de la universidad requiere en nuestro país reformas legislativas estatales de calado. Sin embargo, y como sucede siempre “ninguna ley va a ser efectiva ni eficiente, ni va a gozar de apoyos políticos adecuados para tramitarla en el futuro cercano, si una mayoría de la comunidad universitaria no reclama y lidera ella misma el cambio”[1].
Por tanto, depende de todos los que queremos esta transformación y estamos dispuestos a implicarnos en ella. Empecemos ya, por favor. 



[1] Imma Tubella Lluís Torner, y Joaquim Boixareu, en su artículo Universidad y gobernanza. La Vanguardia, 12 de septiembre de 2010.

12 comentarios:

F. Miranda dijo...

No puedo mas que abrir mis ojos y sorprenderme por sus declaraciones tan acertadas!!...lastima que sean gotas cristalinas en la mar oceana, granos de arena en el inmenso desierto de la mesnada, sucia de la gobernanza politica.....Dulce espero verte en política de nuevo, tu vales!

Isabel fuentes dijo...

Cierto palabras acertadas. Pero sorprenderme no me sorprenden. No es la primera vez que, dulce, tratas asi el tema del talento y sus consecuencias en la universidad. Es cierto nos atañe a todos, We can. Of We want

Jimi dijo...

Son reflexiones necesarias

Isabel dijo...

Para transformar la Universidad hay que evitar mucho gasto superfluo, mucho jeta con derecho a cuatrimestre, pero sobre todo, lo que es mucho -muchísimo- más importante, es volver a la meritocracia real: poner en cada puesto, en cada lugar a los mejores para cada caso, dejar que los mejores, que los más inteligentes y preparados, aunque sean raros ( los y las inteligentes siempre lo son ) ocupen el rectorado, los vicerrectorados, las cátedras, si llegara un tiempo así, donde un porcentaje importante estuviera en manos de ese tipo de personas inteligentes en sí, naturalmente inteligente y capaces de pensar en su entorno, en los demás, y en el medio y largo plazo, entonces podría transformarse la universidad, y el mundo

PROFESORA UNIVERSITARIA dijo...

¿Quizás las universidades privadas y su empuje pueden ayudar a la transformación de las universidades públicas?¿tu qué opinas?

Gustavo Medina dijo...

Ahí va la "h" de hincapié... je,je,je,je
De resto, muy bien el texto.
Saludos,

Dulce Xerach dijo...

Gracias Gustavo, ya está corregido...

Cristina dijo...

Querida Dulce, no eres perfecta, pero piensas. Y eso en los tiempos que corren es bastante. Además expresas con libertad tus pensamientos.

Cristina dijo...

La Universidad de La Laguna es de tercera. Habría que echarla abajo y hacer una nueva. Otra solución no veo.
En cualquier caso, pedir una gestión real de talento desde la mediocridad es tirar piedras sobre su propio tejado. Si se tuviera en cuenta la capacidad intelectual y la cultura, usted, entre otros muchos, jamás hubiera tenido los cargos que ha tenido. No nos engañemos. Lo menos que se le puede pedir a una responsable de cultura es que escriba correctamente. No es mucho pedir, me parece a mí.

Otra cosa, cuando se tiene un blog una es libre de moderar los comentarios que recibe y publicarlos o no. Ahora bien, editarlos para cambiar críticas por halagos además de ridículo es poco ético. No está ocurriendo eso, ¿verdad?

Cristina dijo...

Se ve que somos 2 cristinas. Es cierto, por desgracia la universidad de la laguna es de tercera y si el rector actual no la cambio en 4 años por que pensar que va a hacerlo ahora? No ha emprendido ninguno de los cambios necesarios.

Profesor de Física Cuántica dijo...

Para transformar el talento hace falta saber que no se esta haciendo todo lo que se debe y no se si en las universidades canarias se es consciente de ello.

Anónimo dijo...

DIOS MIO!!! Lo que hay que oir y leer, qué progres llegamos a ser en los blogs, qué demócratas llegan a ser algunos miembros de CC, pues a ver cuando se aplican este discurso de izquierda, son críticos, dejan de recortar el presupuesto de la sanidad pública, de la educación pública y de los servicios sociales. Te recuerdo que el presupuesto que destina del dinero público para sufragar la educación privada y sanidad privada en estas islas, tu gobierno al que perteneces, no a bajado un céntimo sino todo lo contrario. A ver cuando se deciden a intervenir sobre los más de 300.000 parados sin cualificar que tiene canarias para que dejen de ser analfabetos funcionales.