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viernes, 20 de agosto de 2010

La enfermedad de Alzheimer sigue siendo un rompecabezas de difícil ensamblaje

Lo decía ayer en la Vanguardia la doctora Mercé Boada, jefa del Servicio de neurología del Hospital Universitario Vall d'Hebron.








¿Quién es Auguste D, para quien aún no hay tratamiento? Entró en la historia de la mano de Alois Alzheimer hace 103 años. "Una extraña enfermedad del cerebro" que cursaba con demencia fue el motivo. La enfermedad de Alzheimer se caracteriza por la  presencia del depósito de placas de  B-amiloide y neuritas distróficas en la neocorteza cerebral junto a ovillos de neurología neurofibrilares con proteína tau hiperfosforilada  en el lóbulo temporal medial (Glenner, 1988; Kirschner, 1975; Braak & Braak, 1991). 

La pérdida neuronal, la disfunción sináptica, la presencia de angiopatía congófila, el daño inflamatorio, el estrés oxidativo y la disfunción mitocondrial también están involucrados en este proceso patológico. El Alzheimer sigue siendo una incógnita conocida, intensamente estudiada y un reto científico por resolver. La proteína B-amiloide tiene un papel central. El desequilibrio entre su producción y eliminación, agregación, depósito y acumulación en exceso se consideran desencadenantes del proceso. El control de la "cascada amiloide" (Hardy, Science 1992) ha propiciado el desarrollo de estrategias terapéuticas dirigidas a esta diana. 

El objetivo: restaurar el equilibrio de este complejo sistema molecular y detener o retrasar el proceso neurodegenerativo y, cuando el daño cerebral sea escaso y los síntomas leves, que el paciente mantenga su autonomía.

El estado de la cuestión está en conseguir un diagnóstico lo más precoz posible y poner entonces en marcha el tratamiento adecuado:

 ¿Tenemos en Canarias esa capacidad diagnóstica desarrollada al máximo?

jueves, 19 de agosto de 2010

Hay voces autorizadas.... que hablan, y ayudan a seguir adelante.

Reproduzco aquí el artículo sobre el Tanque que Javier Durana, Director del TEA ha escrito en su blog el baile y las cadenas, creo que es una voz autorizada y preparada que despeja cualquier sospecha sobre este espacio cultural.


El Tanque como Bien de Interés Cultural.

Varias personas me han pedido que opine sobre lo que me parece El Tanque como construcción y como lugar para la cultura. Es sabido que existen posiciones encontradas acerca de este asunto, tan encontradas que van desde la solicitud de declaración como Bien de Interés Cultural, su consiguiente consolidación y acondicionamiento interior y exterior, hasta la propuesta de demolición, su paso al olvido y la apertura de un abanico de posibilidades para dotar de un nuevo uso al solar.
No andaré con ambigüedades: desde mi punto de vista El Tanque es una construcción industrial realizada por ingenieros con una tecnología ya inexistente que, por su singularidad tipológica, su espectacular espacio interior y su carácter histórico, debe ser conservado, cuidado y dotado de un uso acorde con sus posibilidades (que bien pueden ser los que ahora mismo tiene) y con un entorno inmediato que,  cuando esté acabado, potencie su presencia.
Un apunte biográfico. A finales de los años 70 y primeros 80 un grupo de historiadores del País Vasco, a la vista de la demolición masiva de maravillosos edificios industriales que se estaba produciendo allí a causa del hundimiento y cierre de la industria sidero-metalúrgica, decidimos actuar para evitarlo en la medida de lo posible y creamos la Asociación Vasca de Patrimonio Industrial y Obra Pública, la cual el año pasado cumplió un cuarto de siglo de existencia. Durante estos 25 años la Asociación, de la mano de las Diputaciones y el Gobierno Vasco, ha intervenido decisivamente en la salvaguarda de numerosos inmuebles industriales, ha aconsejado a las Administraciones en nuevos usos hacia los que reconvertirlos y ha colaborado con los arquitectos en las restauraciones acometidas para la reutilización de esas arquitecturas, testimonio de un tiempo ya histórico aunque en muchos casos los edificios no superaran los 50 años de vida. A principios de los 80 escribimos en España los primeros textos en los que se reclamaba respeto para los edificios industriales y solicitamos para ellos  idéntica consideración legal a la que tenían templos, palacios y sitios arqueológicos. No logramos evitar entonces el derribo -que estaba en marcha- de una maravillosa fábrica en el centro de Bilbao, pero si conseguimos que el solar, en vez de edificarse sobre él con un masivo proyecto de viviendas de Ricardo Bofill, se convirtiera en un enorme parque público con una solitaria y elevada chimenea roja como recuerdo de lo que allí hubo. De un paisaje manchesteriano pasamos a otro como surgido de una pintura de Giorgio de Chirico. En la actualidad es el parque más popular de Bilbao
Con estos antecedentes, se comprenderá que sea un defensor entusiasta de El Tanque. En su día, cuando tuvimos noticia de su existencia y su nueva vida a causa de un premio de diseño que le otorgaron desde Barcelona, en Euskadi la recibimos con gran alegría al constatar que la conciencia y el aprecio en torno a estas construcciones se iba extendiendo. El que su nuevo uso fuera cultural nos pareció también perfecto, dada la enorme complejidad que -aún sin verlo- intuíamos tendría para dotarle de otros usos.
Así es, El Tanque, aparte de su valor intrínseco como construcción casi anónima (la diseñó un ingeniero industrial en los años 40 o 50, pero su nombre se perdió entre los papeles administrativos de Cepsa), posee unas magníficas condiciones para adaptarse a usos culturales. Quizás los expositivos de arte no sean siempre los mejores, pero junto a eventuales exposiciones concebidas muy en ex profeso para dicho lugar, caben otras de muy diversa naturaleza, musicales, escénicas, performativas… El ejemplo dado por Néstor Torrens el verano pasado (2009) con su proyecto Keroxen, lo demostró a las claras y esperamos lo vuelva a hacer este próximo otoño.
Entre la arquitectura anodina de la zona donde se ubica, El Tanque es una fuerte huella de historia y personalidad que el barrio, la ciudad y la isla deberían saber aprovechar dotando a sus futuras funciones y programas de los medios económicos adecuados para que se le extraiga todo el bien socio-cultural que puede ofrecer. Es casi natural que asuntos como éste molesten profundamente a aquellos cuya personalidad es débil y carecen de memoria. 

martes, 10 de agosto de 2010

Con Don Juan Marichal, tomando café..

Se nos ha ido Don Juan, me sumo recordándolo, a lo escrito por 
Carmelo Rivero en la web de la Televisión Canaria, 
un artículo muy lindo:

En la ‘vecina’ América ha muerto un canario que nunca deberíamos dejar de recordar. Y leer. Ha muerto Juan Marichal. Don Juan. En Cuernavaca (México), esta madrugada, a la edad de 88 años, muchos más de los que supuso cuando su incesante salud delicada le dio los primeros avisos, hace décadas. Un día, después de una entrevista larga sobre los exilios de su biografía, me dijo que nunca consentiría el consejo de un médico que le invitara a renunciar al café. “¡Es la gloria, la vida! ¡Cómo voy a dejar de tomar mi café de toda la vida!”
Cualquiera que tuviera acceso a él, una vez persuadido de que se trataba de un eminente catedrático de Harvard y uno de los intelectuales más sobresalientes de la España del siglo XX, habría regresado del encuentro no dando crédito a esa experiencia, porque habría hallado a un hombre en exceso sencillo, presto a escuchar, que apenas levantaba la voz como hablando al oído, para decir lo justo y no dejar escapar la sensación de estar ante un sabio. Don Juan Marichal era un canario sabio. Ha muerto un paisano irrepetible, uno de los escritores y pensadores más importantes que ha dado Canarias en toda su historia, y, sin duda, el mejor abogado de Juan Negrín, que ayudó a salvarlo de las mazmorras de la desmemoria. Marichal no toleraba que el fisiólogo canario que presidió el último gobierno de la II República permaneciera proscrito en los zótanos de una ominosa leyenda negra, en su opinión completamente infundada. Me dijo en otra ocasión: “Cuando lo conozcan de verdad, descubrirán a uno de los mayores estadistas de España y Europa”. Con la misma pasión por la República, desempolvó la obra de Azaña, su gran contribución al pensamiento político español.
Marichal era un canario sin complejos, que se abrigó con la manta esperancera para combatir el frío de Harvard durante cuarenta años (1948-1988). Tenía claro quién era y quiénes somos los denominados canarios, este pueblo falto de un sentido y un sentimiento de ser, el que necesita para no sucumbir a sus miserias cainitas y para negociar el futuro con grandeza. A los autores de un libro maldito, ‘Natura y Cultura de las Islas Canarias’ (Pedro Hernández, padre y coordinador de la ‘criatura’ nunca lo olvida), les puso una mano en el hombro y les escribió el prólogo que indultó la segunda edición de la obra, pues, una vez apadrinada por su autoridad moral, quedaban en ridículo todos los detractores que temían los efectos imprevisibles de la exhumación histórica del guanche. Vienen ustedes a hacer la “nueva conciencia canaria”, les dijo Marichal, con la resonancia de Unamuno, que demandaba un esfuerzo parecido para salir del letargo y la ‘soñarrera’ del insular apartado.
La imagen que me aflora ahora que don Juan hace unas horas que no está es la de él y Solita Salinas (hija del poeta Pedro Salinas) cruzando de la mano la calle Méndez Núñez, a la altura de la palmera, donde hoy se dibuja la plaza de Pepe Dámaso a Pessoa, para subir al hotel Mencey. Eran como dos chiquillos, ya con edades avanzadas, una pareja de abuelos adolescentes inseparables, dos personas tiernas. El hijo de Marichal, Carlos, lo cuidó hasta esta madrugada en su casa de Cuernavaca, ya viudo y esperanzando de volver junto a Solita, y esta mañana, cuando la noticia cruzó el Atlántico, le contó a Juan Cruz (que era amigo y fan de este ídolo alérgico a la fama), que, en los momentos finales, le dijo al padre que fuera a las islas encantadas a regresar junto a la madre, su esposa. Así que seguirán cruzando de la mano las calles de las islas encantadas.
Don Juan era muy tímido. Tenía dificultades para soltarse en una conversación, cuidaba el lenguaje con mimo y hablaba, desde la condición de un profesor bilingüe exigente, midiendo hasta tartamudear las palabras en español. Introvertido como Anthony Perkins e irrefutable en todo lo que decía, pasaba con él lo mismo que con María Rosa Alonso: uno quería que no dejara de hablar nunca. Era Premio Canarias de Literatura y Premio Nacional de Historia, por su obra titulada ‘El secreto de España’. Había sido discípulo de Américo Castro y revisitaba continuamente a Ortega y Gasset.
La última entrevista que le hice estuvo precedida de otra de ésas que también dejan huella: entrevisté primero a Guillermo Cabrera Infante y, acto seguido, a don Juan Marichal. Dos voces hispánicas. Dos celebridades de una misma lengua, de dos islas, hablando en Santa Cruz acerca de la vida, la literatura, América, Europa, el tabaco y el café. No cuesta trabajo imaginarse a don Juan enfundado en su manta esperancera desmintiendo en la otra orilla con una taza de café humeante en la mano que sea cierto que haya muerto. ¿Qué otra cosa, si no, son, como él decía, la gloria y la vida?"

www.rtvc.es

domingo, 8 de agosto de 2010

Los veranos distintos

A veces toca vivir un verano distinto. Un verano sin verano. Mientras, uno ve ir y venir a los amigos que van y vienen de lugares exóticos y recuerda otros veranos y desea que vuelvan. Y solo espera y espera a que todo mejore. Así es la vida. Que no se valora lo que uno tiene hasta que lo pierde, y entonces se sueña por recuperar ese mundo perdido.

sábado, 7 de agosto de 2010

Rumores, noticias y vida

Ayer recorrió Canarias un rumor que se extendió como la pólvora como una noticia cierta. Pero no lo era.


Adán Martín está en un hospital público de Barcelona ( no en una clínica ), el Hospital Clinico, porque el trasplante alogénico ( de células madre de su hermano ) no es posible hacerlo en Tenerife y por que en su día, al comienzo de su enfermedad, y por la rareza de la misma, los médicos del sistema sanitario público de Tenerife le desviaron al sistema sanitario público de Cataluña como hacen con otros pacientes en todo el Estado.  
 
Nació en 1943, no en 1949, por lo que tiene casi 67 años, por lo tanto, este trasplante de medula tiene para él mayor riesgo de lo habitual, pues no suele hacerse a personas de su edad pero los médicos le vieron con tantas ganas de vivir y con posibilidades por la gran compatibilidad de la médula de su hermano que decidieron intentarlo a sabiendas del gran riesgo que se corre en el proceso. El proceso está siendo durísimo, y muy difícil, como todos los trasplantes de las personas que están al lado suyo en el Clínico de Barcelona: jóvenes de 17, 21 y 24 años, entre otros. Y como lo estará siendo para todas las personas que estén pasando por lo mismo.  
 
No ha tenido un fallo multiorgánico, sino un rechazo que se llama algo así como " rechazo injerto contra huésped", que es un rechazo que tiene que suceder porque si no el trasplante no funciona, solo que el rechazo está siendo muy fuerte y a Adán le está costando superarlo. Pero está ahí, está vivo, tiene ganas de luchar y lucha por su vida todo lo que puede, y aunque no había visto en mi vida a nadie tan flaquito que temes cuando te acercas que se quiebre en mil pedazos al menor soplo de aire, sin embargo, los ojos siguen siendo sus ojos claros y despiertos y su mente está brillante como siempre.  


Muchas gracias a los que se preocupan por el.  


A los que se inventan noticias y las publican sin confirmar, preguntarles: ¿ en qué cabeza cabe ? ¿qué esperaban sacar de la primicia? ¿ por qué?